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Editorial

El gabinete del cambio

Poco a poco el país ha ido siendo testigo de que las distintas carteras ya no están siendo manejadas con criterios técnicos y que las decisiones que se anuncian no están soportadas en estudios rigurosos que demuestren que son las indicadas para solucionar crisis...

31 de marzo de 2025 Por: Editorial
Palacio de Nariño
Palacio de Nariño Casa de Nariño Bogota mayo 23 del 2024 Foto Guillermo Torres Reina / Semana | Foto: Guillermo Torres / Semana

Que en menos de tres años en el poder el presidente Gustavo Petro ya sume 54 ministros es un asunto que se debe analizar, sobre todo teniendo en cuenta cómo ha cambiado el perfil de su equipo de gobierno y preguntándose si los actuales jefes de cartera están capacitados para resolver los graves problemas que aquejan a la Nación.

Es necesario recordar que a su llegada a la Casa de Nariño el Primer Mandatario logró conformar un grupo de inmediatos colaboradores que no solo calmó la inquietud que buena parte de los colombianos sentía ante el comienzo del primer Gobierno de izquierda en el país, sino que generó admiración por tratarse de reconocidos expertos en áreas como la economía, la educación, la agricultura, las nuevas tecnologías y el medio ambiente.

Eran los tiempos del “gran acuerdo nacional” que anunciaba Petro, pero que duraron muy poco, porque a los seis meses las diferencias al interior de la Casa de Nariño llevaron a la salida de Alejandro Gaviria del Ministerio de Educación, y luego a la de José Antonio Ocampo, de Hacienda, y a la de Cecilia López, de Agricultura, lo que para muchos sectores de opinión se convirtió en un campanazo de alerta en el sentido de que el Jefe de Estado se estaba quedando sin funcionarios idóneos para liderar los cambios que había prometido en campaña.

Y, en efecto, poco a poco el país ha ido siendo testigo de que las distintas carteras ya no están siendo manejadas con criterios técnicos y que las decisiones que se anuncian no están soportadas en estudios rigurosos que demuestren que son las indicadas para solucionar crisis como las que registran en materia de salud, finanzas públicas, educación, medio ambiente y, por supuesto, orden público.

Ahora los que imperan en el gabinete de Gustavo Petro no son ni siquiera funcionarios que corresponden a cuotas políticas de los partidos que un día lo apoyaron, lo cual se ha visto en todos los gobiernos y no sería equivocado si se tratara de expertos en los distintos temas sobre los que el país espera respuestas. Lo que se observa, con contadas excepciones, son ministros de muy bajo perfil, que en ocasiones evidencian falencias graves en temas básicos de sus carteras y que poco conocen cómo funciona el Estado.

Pareciera entonces que al Mandatario colombiano ya no le interesara, como sí sucedió cuando llegó al poder, contar con un gabinete que inspire respeto por su alto nivel académico o por su experticia en las distintas áreas de las que debe ocuparse. Hoy por hoy, lo que resulta casi evidente es que el principal requisito para ser ministro es comulgar con la línea ideológica y política de Gustavo Petro y no atreverse a contradecirlo en público ni en privado.

Solo así se explica que las 19 carteras hayan tenido una rotación tan alta en sus primeras líneas y que asuntos tan trascendentales como la crisis de la salud, el aumento de la violencia en varias zonas del país y la desfinanciación del Estado continúen sin soluciones de fondo cuando al Gobierno del cambio solo le queda poco más de un año de vigencia.

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