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El tren
Un ferrocarril que tendrá un enorme impacto positivo en la economía del país, y especialmente en la del Occidente...

Carlos Jiménez
Historiador y crítico de arte. Profesor de la Unviersidad Europea de Madrid y corresponsal de la revista ArtNexus en España. Es columnista del diario El Pais de Cali desde 1994.
3 de ene de 2025, 02:12 a. m.
Actualizado el 3 de ene de 2025, 02:12 a. m.
En estas fechas, en las que todos hacemos promesas o pedimos regalos, quiero pedir al Gobierno Nacional que cumpla la promesa de incorporarse sin más dilación a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, más conocida como la nueva ruta de la seda.
Se lo pido, porque dicha incorporación es la que permitirá que en un plazo razonable se construya el ferrocarril Buenaventura - Barranquilla, prometido por el presidente Petro desde la campaña electoral.
Un ferrocarril que tendrá un enorme impacto positivo en la economía del país, y especialmente en la del Occidente, tanto a corto, como mediano y largo plazo. En el corto plazo, porque el inicio de su construcción supondrá no solo la realización de grandes inversiones y la movilización de recursos humanos y materiales que por sí solos incentivaran de manera inmediata la actividad económica en todas las ciudades, pueblos y campos de los departamentos implicados en dicha construcción.
Eso para no hablar de la inyección de centenares de millones de dólares provenientes de China, que necesariamente revaluarán el peso y aliviarán por lo tanto la presión que ejerce sobre las finanzas públicas el oneroso servicio de la deuda externa que se paga en dólares. En el mediano plazo la construcción del ferrocarril establecerá por primera vez en nuestra historia una comunicación terrestre eficiente, económica y segura entre nuestras dos costas, con lo que ello supone de estímulo para el comercio, tanto local, regional y nacional como internacional.
El ferrocarril se convertirá en un complemento indispensable tanto del canal de Panamá, como del ferrocarril del istmo de Tehuantepec en México, que en un futuro no muy lejano se verán desbordados por el crecimiento del volumen del transporte marítimo entre el Atlántico y el Pacífico. Pero el ferrocarril también supondrá un enorme avance del país en el camino de la transición energética. Tanto por lo que supone como alternativa al uso del camión, el bus y el automóvil, con motores de gasolina y Diesel, como porque él mismo será una impresionante fuente de energía solar.
La cobertura con paneles solares del 50% de los 900 kilómetros de su tramo principal, permitirá la generación en horas diurnas de 920.000 MW, que permitirán el funcionamiento de sus trenes, sus estaciones y talleres de mantenimiento y de las fábricas de paneles solares instaladas a lo largo de su recorrido. Para servicio tanto del ferrocarril, como del creciente consumo nacional de los mismos.
Carlos Jiménez
Historiador y crítico de arte. Profesor de la Unviersidad Europea de Madrid y corresponsal de la revista ArtNexus en España. Es columnista del diario El Pais de Cali desde 1994.
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