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Volvió después más ansioso que antes y el padre le rogó que también entrara a la casa dos cerdos.

Gonzalo Gallo
Conferencista y escritor. Autor de 25 libros, dos de ellos para Mexico. 25 años trabajando medios como prensa, radio y tv. Lleva más de 25 años escribiendo para El País.
27 de sept de 2024, 02:19 a. m.
Actualizado el 27 de sept de 2024, 02:19 a. m.
Muchas veces no aprecias lo que tienes, o te quejas más de la cuenta porque sueñas con la perfección.
Eres como el campesino irritado que fue donde el cura del pueblo y le dijo que ya no soportaba más.
La suegra estaba en su casa que era pequeña y, según él, se había acabado la paz del hogar.
El padre le dijo que, aunque le pareciera extraño, metiera dos cabras en su casa por unos días.
Volvió después más ansioso que antes y el padre le rogó que también entrara a la casa dos cerdos.
El buen hombre pensó que el cura estaba fuera de sus cabales, pero hizo caso y, a la semana, regresó a punto de enloquecer.
Entonces el sacerdote le dijo que regresara a su hogar, sacara los animales y aseara bien la casa.
Al otro día el campesino dijo sonriente: Gracias, padrecito, volvió la tranquilidad a mi maravilloso hogar.
@gonzalogallog
Gonzalo Gallo
Conferencista y escritor. Autor de 25 libros, dos de ellos para Mexico. 25 años trabajando medios como prensa, radio y tv. Lleva más de 25 años escribiendo para El País.
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