Columnista
Salvador
Esta serie se ocupa de un fenómeno que resulta más reciente: el surgimiento de grupos neofascistas en España, de los que esboza una imagen muy verosímil.
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13 de mar de 2026, 01:28 a. m.
Actualizado el 13 de mar de 2026, 01:28 a. m.
Es el título de una serie, ideada por Aitor Gabilondo y dirigida por el experimentado realizador Daniel Calpasoro, que recomiendo a todo aquel que le interese uno de los problemas inquietantes de esta época: el crecimiento de las bandas de neofascistas. Cierto: no es, en estricto sensu, un fenómeno nuevo. El nacimiento del fascismo histórico lo protagonizaron en la Italia de los años 20 del siglo pasado los fasci italiani di combattimento, bandas de excombatientes, que después fueron imitadas en Alemania por las Braunhemdein, las camisas pardas, tropas de asalto al servicio del nazismo.
La derrota de ambas potencias las apartó, sin embargo, de la escena. Pero su herencia de organización paramilitar, racismo y violencia despiadada fue recuperada por la Hermandad Aria en Estados Unidos y por los skinheads en Gran Bretaña. Esta serie se ocupa de un fenómeno que resulta más reciente: el surgimiento de grupos neofascistas en España, de los que esboza una imagen muy verosímil. Lo hace no como un documental, sino como un drama.
Su protagonista, Salvador, interpretado por Luis Tosar, es un médico maduro que, a causa del alcoholismo, perdió su familia y su profesión y se gana la vida como enfermero de una empresa privada de ambulancias. Tiene una hija, Milena, interpretada por Candela Arestegui, a la que lleva años sin ver hasta que la reencuentra en unos disturbios callejeros como militante de White Souls, una banda neofascista.
El rencuentro lleva a Salvador a investigar qué y quiénes son los White Souls y por qué razón su hija decidió unirse a ellos. Calpasoro convierte esta investigación en el hilo argumental que le permite mostrar un perfil de los líderes de esta banda extremista, de las motivaciones que los animan y del contexto de degradación económica y social en el que se produce su aparición. Su origen en las barras bravas de los equipos de conocidos equipos de futbol, su racismo y su xenofobia, sus vínculos con jueces y policías y su instrumentalización por dirigentes políticos que los utilizan para sembrar en la sociedad el odio y el miedo a partes iguales.
No creo que le estropee a nadie el interés en ver una serie tan realmente interesante si adelanto que tiene un final feliz que arroja un rayo de esperanza. La esperanza en la victoria que resulta indispensable para animar la lucha contra el resurgir de un fascismo que parecía definitivamente arrojado al basurero de la historia.

Historiador y crítico de arte. Profesor de la Unviersidad Europea de Madrid y corresponsal de la revista ArtNexus en España. Es columnista del diario El Pais de Cali desde 1994.
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