Columnista
Conversaciones del fin del mundo
Son 4,5 segundos para detectar un misil, el Presidente de los Estados Unidos tendría 6 minutos para decidir qué hacer, y alrededor de 10 años tardaría en depurarse la polvareda nuclear que impediría el paso del sol a la Tierra.
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2 de feb de 2026, 12:45 a. m.
Actualizado el 2 de feb de 2026, 12:45 a. m.
Quizá la mejor conversación del Hay Festival 2026 fue protagonizada por el escritor Javier Cercas, autor de ‘El Loco de Dios en El Fin del Mundo’, y Juan Gabriel Vásquez.
Aclara Cercas que el libro donde relata la oportunidad única que el Vaticano dio a un escritor, de acompañar al Papa en una visita oficial a Mongolia, se inscribe dentro del género de la novela.
Una novela que no es de ficción sino de realidad, y que se da el permiso de tener al propio autor, un ateo militante que aborrece la Iglesia Católica, como figura central del relato junto a una contraparte que es, justamente, la cabeza visible de la institución: el papa Francisco.
Dice que toda novela importante, que toda novela que quiere leer, es en realidad una novela policial, en el sentido en que busca resolver un misterio. El misterio de esta novela tiene que ver con la madre de Cercas, una viuda ultracatólica que se pregunta si al morir irá al cielo para encontrarse con su difunto marido.
El enigma, entonces, tiene que ver con la promesa esencial del cristianismo, que es la vida eterna y la resurrección de los muertos. No en vano, Pablo de Tarso advierte: si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe.
Y es en el propósito literario, intelectual, pero también humano de responderle a su madre esa pregunta, que Cercas enfrenta su fobia religiosa, y a lo largo de esta aventura de descubrimiento desmonta muchos de sus paradigmas y se atreve a entrar en el universo simbólico y de fe del primer papa latinoamericano de la historia.
La risa juega aquí un papel central, pues dice Cercas que lo que siempre le ha parecido más aterrador y peligroso, sospechoso y espantador de cualquier grupo ideológico es la ausencia de humor, la incapacidad para reír. Aclara que nunca va donde gente que no se ríe, pues lo considera señal inequívoca del tipo de fanatismo capaz de matar por proteger un dogma.
Y se encuentra con un Papa que ríe, que se equivoca en público y pide disculpas, que pide a sus fieles que rueguen y oren por él ante Dios (cuando se supone que es un Papa el que debe rezar por uno); y el que se muere de risa cuando Cercas le comenta sobre un titular de prensa fantástico, que define como el mejor de la historia: ‘Francisco, argentino pero humilde’.
En últimas se escribe una novela -dice Cercas- para resolver un misterio, y esto implica desmontar sus prevenciones y abrirse a descubrir algo nuevo. Imaginemos una aventura o una gran travesía sin aprendizajes y descubrimientos... qué carente de sentido.
Para él, el propósito de cada novela es, además, cambiar al escritor. Y en esta sí que ha cambiado, sí que se ha enterado, sí que ha aprendido, sí que ha sido inspirado por un propósito, sí que ha hecho amigos y sí que ha reivindicado la duda como una joya preciosa que también Francisco, todo un jerarca de la fe, ejercitaba.
Por aquello del fin del mundo, en el Hay Festival asistimos a una charla muy distinta, no literaria sino periodística y actual. Nos llevó a asomarnos a lo que ocurriría si hoy mismo se desata una guerra atómica.
La investigadora Annie Jacobsen presentó su libro ‘Guerra Nuclear, un escenario’, donde vuelca el seguimiento que ha hecho en torno a la mayor amenaza global que pesa sobre nosotros. Porque, como advirtió Einstein: “Si la tercera Guerra Mundial es nuclear, la cuarta será con piedras y palos”.
Jacobsen hizo un recorrido muy interesante por los umbrales temporales de un posible ataque nuclear: son 4,5 segundos para detectar un misil, el Presidente de los Estados Unidos tendría 6 minutos para decidir qué hacer, y alrededor de 10 años tardaría en depurarse la polvareda nuclear que impediría el paso del sol a la Tierra, que haría imposible producir alimento, bajaría muchos grados la temperatura del planeta y crearía una proliferación de insectos que enviarían a los pocos sobrevivientes humanos a vivir bajo tierra.
Hubo miedo dentro del público asistente, claro está, risas nerviosas, sobre todo teniendo en cuenta que ya no se trata del pulso entre Estados Unidos y Rusia, sino que las potencias atómicas son tan impredecibles como Corea del Norte, y tan variadas en ideología como India, Pakistán, China, Israel, Francia y Reino Unido.
Mientras llega el fin del mundo global o el fin del mundo personal, en todo caso, que la vida nos encuentre leyendo.

Paola Guevara (Cali, Colombia). Escritora, periodista, editora y columnista de Opinión. Sus novelas 'Mi Padre y Otros Accidentes' (autobiográfica) y 'Horóscopo' (ficción), publicadas en español por Editorial Planeta y traducidas al italiano por Cento Autori, están en proceso de llegar al cine. Tras 21 años de destacada trayectoria en importantes medios de comunicación escritos nacionales y regionales, como Revista Cambio, Cromos, Casa Editorial El Tiempo o El País Cali, entre otros, desde el año 2022 es Directora de la Feria Internacional del Libro de Cali. Asesora en Protocolos de Familia, conferencista, gestora de proyectos editoriales y coach de escritura creativa, en la actualidad vive en Cali y escribe su tercera novela.
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