Columnista
Una cierta sonrisa
Al expresidente se le están agotando las falacias que con frecuencia suelta.
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22 de ene de 2026, 02:19 a. m.
Actualizado el 22 de ene de 2026, 02:19 a. m.
No puedo evitar que en mis labios aflore una cierta sonrisa cuando escucho a los líderes de la oposición decir que su meta en las próximas elecciones presidenciales es recuperar el poder para que Colombia recobre la libertad conculcada por Gustavo Petro.
Quienes como yo cargamos tantos años en las espaldas sabemos distinguir lo que es una pérdida de la libertad, como la que sufrimos los colombianos a mediados del siglo pasado cuando los cuatro funestos presidentes conservadores cancelaron todos los derechos ciudadanos, empezando por los políticos, con el fin último de que el Partido Liberal desapareciera de la faz de la tierra.
Se clausuraron todos los cuerpos de elección popular, concejos, asambleas departamentales, Cámara de Representantes y Senado de la República. Se apeló para ello al Artículo 121 de la Constitución de 1886, que permitía al Ejecutivo dictar decretos con fuerza de ley. Como esos decretos tenían obligatoriamente que ser analizados por la Corte Suprema de Justicia, que entonces tenía sala constitucional, se modificó el sistema de votación de esa alta instancia para que los decretos dictados desde la casa presidencial no pudieran ser declarados inexequibles.
Se impuso la censura de prensa y todo lo que se publicara en los periódicos o se emitiera en las radiodifusoras tenía que pasar por los ojos de los censores de prensa, para lo cual se montó la Oficina de Información y Prensa del Estado, dirigida por el tenebroso Jorge Luis Arango. Se politizó la Policía Nacional y de ella salieron los terribles ‘chulavitas’, que el gobernador de Boyacá, José María Villareal, repartía por todas las guarniciones del país para matar liberales.
Alguien tendría que decirle al jefe del Centro Democrático que nada de eso consignado atrás ocurre hoy en Colombia. El presidente Petro no ha adelantado ninguna acción lesiva de la democracia. Aquí se han realizado todas las elecciones previstas por la Registraduría, y los próximos 8 de marzo, 31 de mayo y 20 de junio habrá eventos electorales para elegir Congreso y Presidente de la República.
Al expresidente se le están agotando las falacias que con frecuencia suelta. Empezó con el castrochavismo, siguió con el santoschavismo, siguió con el petrocastrochavismo, y ahora suelta el petromadurismo y el petrocepedismo, títulos que a ningún colombiano le taladran el cerebro.
Y dice también que Colombia ya se convirtió en Venezuela. Eso sí es la tapa del congolo, porque si el locuaz exmandatario se toma el trabajo de ir a los centros comerciales, varios de propiedad de sus hijos, podrá observar que permanecen llenos de gente comprando y consumiendo en los restaurantes. Los estadios de fútbol con las boleterías agotadas. Los restaurantes de alta gama con sus mesas ocupadas. Y el turismo aumentando a tal punto que es difícil comprar tiquetes para las rutas internas y externas de las empresas de aviación.
Y como Uribe lo dice, sus seguidores lo imitan, y la candidata Paloma Valencia, junto a María Fernanda Cabal y Paola Holguín, expresan algo imposible de creer; que estamos peor que Venezuela. Invito a esas tres damas a que recorran el país y comprueben que estamos lejos de parecernos a Venezuela y que nuestra democracia ha salido indemne del primer gobierno de izquierda.

Abogado con 45 años de ejercicio profesional. Cargos: Alcalde de Tuluá, Senador y representante a la Cámara, Secretario de Gobierno y Secretario de Justicia del Valle. Director SAG del Valle. Columnista de El Pais desde 1977 hasta la fecha.
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