Columnistas
Tarea de verano
Las vacaciones nos recuerdan que cada colombiano que vive y que viaja termina siendo, quiera o no, un pequeño embajador de Colombia.
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11 de jul de 2026, 02:20 a. m.
Actualizado el 11 de jul de 2026, 02:20 a. m.
Hay dos momentos en los que los colombianos despertamos un patriotismo que pocas veces mostramos el resto del año. El primero, cuando juega la Selección Colombia en cualquier rincón del mundo. El segundo, cuando un extranjero opina sobre nuestro país sin conocerlo. Durante estas semanas de vacaciones ocurre precisamente eso. Millones de colombianos que viven y viajan al exterior, casi inevitablemente, terminan respondiendo las mismas preguntas de siempre. Algunas nacen de la curiosidad genuina y otras de la ignorancia, algunos conocen sólo los estereotipos alimentados durante décadas por series, que reducen a Colombia a la violencia, el narcotráfico o la inseguridad. Es fácil responder con rabia. Es mucho más útil hacerlo con argumentos.
No podemos borrar nuestra historia ni pretender que nunca existió. Esa violencia dejó cicatrices profundas que todavía duelen y que, en algunos momentos recientes, incluso parecieran abrirse nuevamente. Es imposible negarlo, pero es este el momento de permitir que sea otra narración la que el mundo conozca.
Colombia también es la historia de millones de personas que decidieron quedarse en el país cuando irse parecía la opción más fácil. Empresarios que siguieron invirtiendo en medio de la incertidumbre. Emprendedores que construyeron empresas competitivas, navegando los obstáculos. Familias que ahorran para comprar vivienda, no para comprar un pasaje de ida. Jóvenes que crean empresas tecnológicas desde diferentes ciudades para venderle al mundo. Un sector turístico que, incluso en los años más difíciles, nunca dejó de trabajar para mostrar una mejor versión del país.
También deberíamos recordar lo que el mundo ya reconoce de Colombia: el café que sigue siendo referente mundial, las flores que llegan cada día a miles de hogares, el azúcar y la palma, la música que ha conquistado todos los continentes, artistas como Shakira, Karol G o Juanes y lugares como Cartagena, una de las ciudades históricas más bellas del continente y tantas más.
Muchas veces nosotros mismos seguimos utilizando un libreto viejo para describir el país, mientras el país ya cambió. La Colombia de 2026 también exporta software, videojuegos, servicios creativos, animación digital, ingeniería, servicios empresariales, soluciones financieras, moda, cosméticos, dispositivos médicos y tecnologías agrícolas. Empresas colombianas prestan servicios desde Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga para clientes en Estados Unidos, Europa y América Latina. Medellín se consolidó como uno de los principales ecosistemas de innovación de la región. Cali fortalece su industria de servicios y de economía creativa. Barranquilla se posiciona como plataforma logística y de negocios del Caribe. Bucaramanga continúa destacándose por su talento en ingeniería y salud. Pereira y el Eje Cafetero atraen cada vez más inversión en tecnología y servicios. Esa también es Colombia.
Las vacaciones nos recuerdan que cada colombiano que vive y que viaja termina siendo, quiera o no, un pequeño embajador de Colombia. No hace falta ocupar un cargo diplomático para representar al país. Basta con una conversación en un restaurante, un taxi, una universidad o una reunión de trabajo. Para eso también necesitamos mejores herramientas y conocer los datos. Las encargadas de promover el comercio, la inversión y el turismo, junto con las agencias regionales, las Cámaras de Comercio y el sector privado, podrían trabajar mucho más para entregar a los colombianos información sencilla, actualizada y útil sobre el país que hoy somos. Un ‘kit’ de Colombia para responder preguntas, desmontar mitos y despertar interés.
El nuevo gobierno tiene allí una oportunidad valiosa: un ejército de voces. Más allá de las diferencias políticas, existe un espacio para construir una narrativa moderna del país que convoque a todos. Una estrategia donde gobierno nacional, regiones y sector privado hablen con una misma voz cuando se trata de mostrar las capacidades de Colombia al mundo.
Si alguien nos pregunta por Colombia con sorna buscando reforzar los estereotipos, respondamos con firmeza. Para los interesados de verdad, toda honestidad, reflejando los desafíos, un país que vuela, que sigue produciendo, exportando, innovando, creando empresas, atrayendo turistas y apostándole al futuro. Esta puede ser la tarea del verano.

Caleña. Graduada del Colegio Bolívar. Politóloga de Trinity College con Maestría en Estudios Latinoamericanos de Georgetown. Analista política y asesora para América Latina de Albright Stonebridge Group. Trabajó en Proexport en Bogotá y en la Cámara de Comercio de Cali. Fue subdirectora de la Oficina Comercial de Washington y jefe de prensa de la Embajada de Colombia en Washington.
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