Columnistas
Oda a la suegra
Desde la comedia clásica hasta el folclor oral, este arquetipo ha llegado a representar el choque generacional e, incluso, la lucha por el poder.
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31 de ago de 2026, 01:18 a. m.
Actualizado el 31 de ago de 2026, 01:18 a. m.
Una de las relaciones humanas más difíciles, en todas las épocas y en todos los lugares del mundo, es la que se establece entre las nueras y las suegras, así como entre los yernos y las suegras. Tanto es así que ha sido un tema recurrente en la literatura de ficción y en la realidad. Por ejemplo, Catalina de Médicis, esposa de Enrique II de Francia, no solo sentía antipatía por su yerno, Enrique de Borbón, sino también por la madre de este, a quien, según se dice, asesinó con guantes envenenados.
La relación entre nueras y yernos con las suegras suele ser tensa y estar marcada por expectativas que, en ocasiones, no se cumplen. La literatura ha retratado a las suegras desde la antigüedad como figuras complejas y, a menudo, conflictivas. Desde la comedia clásica hasta el folclor oral, este arquetipo ha llegado a representar el choque generacional e, incluso, la lucha por el poder.
La evolución moderna de esta relación está llena de humor, y el costumbrismo ha explotado el cliché de la suegra entrometida en la vida y el hogar de las personas. La historia contemporánea, acompañada de la psicología, ha intentado romper estos estereotipos y promover la aceptación y la empatía. Cuando surgen dificultades, se busca la reconciliación de estos lazos, considerando que las suegras forman parte de la familia.
También existe el caso contrario: hay suegras que quieren profundamente a sus yernos y a sus nueras. Tanto es así que en Estados Unidos, desde 1935, se celebra el Día de la Suegra el último domingo de octubre.
La dinámica con las suegras suele estar rodeada de mitos y tensiones, aunque muchas familias demuestran que es posible mantener excelentes relaciones. Los conflictos se resuelven dialogando y respetando los límites y las opiniones de cada uno. En realidad, la figura de la suegra ha sido caricaturizada durante generaciones. Muchas de estas historias involucran una necesidad de control o la dificultad para aceptar que sus hijos o hijas han formado una nueva familia.
En casos extremos, los roces pueden llegar a situaciones dramáticas; sin embargo, también existen numerosos casos en los que la relación mejora con el paso de los años y termina convirtiéndose en un apoyo invaluable. De allí surgen expresiones como: “Yo me gané un hijo” o “Yo me gané una hija”.
Lo recomendable es no cruzar los límites establecidos, evitar invadir la privacidad, no criticar la dinámica de la pareja ni imponer decisiones. Desde el principio es fundamental establecer límites claros y mantener el respeto para conservar la armonía. La persona que tiene el vínculo directo con su madre debe encargarse de poner esos límites, frenar los comentarios adversos, practicar una comunicación asertiva y, cuando sea necesario, establecer distancias físicas y emocionales. Estas son recomendaciones de los expertos en el manejo de las relaciones de pareja.
Hay una canción muy popular interpretada por Carlos Argentino Torres con la Sonora Matancera que dice:
“Me enamoré de la nena domingo por la mañana, cuando visité su casa y también me gustó la mamá. Bien que está la hija y buena que está la mamá. Yo me quedo con la hija o me quedo con la mamá, ofreciendo los citratos de Bayaguana para saber si es pecado querer a las dos.”

Cirujano urólogo, docente universitario, escritor y columnista. Fue director del servicio de urología en el Valle del Cauca por 25 años y también fue director de la Clínica Rafael Uribe.







