Columnista
8 de marzo, el primer paso
A la izquierda se le hace aguda la boca hablando de los pobres, pero solo conduce a la miseria.
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1 de mar de 2026, 12:55 a. m.
Actualizado el 1 de mar de 2026, 12:55 a. m.
Este Gobierno, que pronto acabará, nos deja muchas enseñanzas, algunas de ellas brutales. Una, la importancia de las instituciones y de su autonomía e independencia. Las cortes y el Congreso, en particular el Senado, han sido vitales para la defensa del Estado de derecho, el imperio de la ley y la Constitución, y para poner freno a las recurrentes y sistemáticas tentaciones autoritarias del inquilino del Palacio de Nariño. Sin esa fortaleza institucional, otro hubiera sido el destino de este sufrido país.
Otra, el exceso de poder de quien ejerce como presidente de la República. Un presidencialismo exacerbado que debe limitarse en el futuro.
Que la izquierda no tiene pudor o límite alguno cuando de quedarse en el poder se trata, es el tercero. Deberíamos haberlo sabido cuando se conocieron los pactos con los grupos criminales para ganar las elecciones. Ahora saquean las entidades estatales para favorecer al gobierno, alientan el asesinato de contradictores políticos, como Petro con Miguel Uribe, y usan el presupuesto con el único propósito de ganar las elecciones.
Cuarto, que hay un sector de la población que es susceptible de burda manipulación. Este gobierno se salta la ley para subir arbitrariamente el mínimo sin que le importe la quiebra de miles de micro y pequeños empresarios, que aumenten la inflación y el desempleo y crezca aún más la informalidad, y millones lo aprueban.
Por último, Petro ha dejado en evidencia dos colosales debilidades de quienes estamos en la oposición. Una, la enorme dificultad para articular un relato sencillo y claro que explique al grueso de la población lo que está en peligro en estas elecciones.
Otra, la incapacidad de mostrarle a los ciudadanos que la ruta socialista, que ataca emprendimientos, empresas y sector privado, solo conduce a la pauperización y que la historia ha comprobado que la única manera de salir del subdesarrollo y la pobreza son la libertad y la economía social de mercado. Todos los países que en la historia han superado la pobreza, sin excepciones, le han apostado al capitalismo. A la izquierda se le hace aguda la boca hablando de los pobres, pero solo conduce a la miseria. Tenemos que ser capaces de hablar de poblaciones vulnerables, de ponerlas en el centro de nuestro discurso no para hacer populismo, sino para mostrar nuestro compromiso para generar las condiciones que permitan que tengan una vida digna y que eso solo es posible con la implementación del capitalismo social.
Las burdas y descaradas estrategias de Petro traen sus frutos. Lo muestran las encuestas. Por eso nada les importa que sus decisiones sean inconstitucionales o ilegales. Para cuando se caen en los tribunales, ya han recogido sus ventajas electorales.
Colombia nos exige vencerlos. Hay que empezar por este 8 de marzo. Que seamos la mayor fuerza parlamentaria, sin desperdiciar ni un solo voto, y que la Gran Consulta sea ampliamente apoyada. Es el primer e indispensable paso.

Abogado socioeconomista, especializado en derecho constitucional e internacional y derechos humanos. Fue viceministro de Justicia.
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