Editorial

Los riesgos para la economía

Una economía apoyada en el consumo, pero enfrentada a tasas altas y menor liquidez, corre el riesgo de desacelerarse rápidamente.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Inflación economia
Inflación economía
Empresario tocando gráfico de pantalla virtual indicador del mercado de valores cambio de divisas gestión financiera forex. gráfico de ganancias comerciales concepto de economía del índice de crecimiento comercial. | Foto: khunkornStudio - stock.adobe.com

24 de feb de 2026, 02:08 a. m.

Actualizado el 24 de feb de 2026, 02:08 a. m.

El crecimiento de la economía colombiana en 2025, de 2,6 %, merece una lectura equilibrada. No es una cifra despreciable en un contexto internacional complejo, con tensiones geopolíticas, volatilidad financiera y menor dinamismo global. Tampoco es, como algunos quisieran verlo, una señal de estancamiento inminente. Pero sí es un resultado que obliga a encender las alertas, cómo lo han advertido expertos.

Colombia creció. Y eso, en sí mismo, es positivo. Es un resultado mejor que el 2024, esto pese a que la política contractiva del Banco de la República se mantiene, al igual que la incertidumbre política. Mantener una expansión superior al 2 % habla de una economía que conserva capacidad de resistencia.

El consumo de los hogares creció 3 %, los servicios mostraron dinamismo y el gasto público sostuvo parte de la actividad en el tramo final del año. Hay sectores que han logrado adaptarse y mantener la rueda en movimiento.

Sin embargo, el detalle de las cifras revela fragilidades que no pueden ignorarse. La primera y más preocupante es la caída de la inversión. La formación bruta de capital fijo se contrajo 2,9 % en 2025, después de haber crecido más de 10 % el año anterior. Más grave aún es la tendencia estructural: la tasa de inversión ha caído del 21 % del PIB en 2019 al 16 % en 2025. Esa reducción no es un dato menor; es una señal de menor confianza, de postergación de proyectos productivos y de debilitamiento de la capacidad futura de crecimiento.

Una economía puede sostenerse un tiempo sobre el consumo, pero no puede desarrollarse sin inversión. Son las nuevas plantas, la maquinaria, la infraestructura y los proyectos empresariales los que determinan la productividad y el empleo de mediano plazo. Si la inversión privada retrocede mientras el gasto público gana peso, el modelo se vuelve más frágil y dependiente del presupuesto estatal.

La segunda alerta proviene precisamente del consumo de los hogares. Si bien creció 3,6 % en 2025 —impulsado incluso por una sorprendente expansión de bienes durables— ese motor podría perder fuerza en el primer semestre de 2026. El endurecimiento de las condiciones financieras y el posible aumento o mantenimiento de tasas de interés elevadas encarecen el crédito, enfrían la compra de vivienda y restringen el gasto financiado. Una economía apoyada en el consumo, pero enfrentada a tasas altas y menor liquidez, corre el riesgo de desacelerarse rápidamente.

A esto se suma el frente externo. Las exportaciones apenas crecieron 1,2 %, y la apreciación del peso frente al dólar podría restar competitividad a los bienes colombianos en el exterior. Un dólar más bajo abarata importaciones —lo que puede ayudar a contener inflación—, pero también reduce los ingresos de exportadores, especialmente en sectores como el agro y la industria. Si a esto se añade la volatilidad en precios de materias primas y la debilidad estructural de algunos sectores como minería y manufactura, el panorama se vuelve más desafiante.

El Gobierno no puede conformarse con el 2,6 %. Se requiere una estrategia integral que recupere la confianza inversionista, garantice seguridad jurídica, agilice trámites y envíe señales claras de disciplina fiscal. También es fundamental acelerar proyectos de infraestructura, impulsar asociaciones público-privadas y fortalecer la competitividad exportadora.

La economía colombiana demostró resiliencia en 2025. Pero hay alertas que el gobierno puede apagar o reducir. Sin inversión sólida, sin un sector externo vigoroso y con un consumo que podría enfriarse, el crecimiento corre el riesgo de perder tracción. El momento exige decisiones responsables y tal vez escuchar a quienes vienen pidiendo un plan de choque para reactivar los sectores quedados.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Editorial