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Y usted, ¿de qué se disfraza?

Las múltiples personalidades son una patología reconocida por la ciencia, pero cuando es un juego, un disfraz, ese actuar oxigena lo guardado y ayuda a equilibrar.

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Gloria H.
Gloria H. | Foto: El País.

27 de oct de 2026, 01:29 a. m.

Actualizado el 27 de oct de 2026, 01:29 a. m.

Halloween dejó de ser la fiesta de los niños. Ahora, los adultos (¿o serán los niños grandes aquellos que no han terminado de crecer?), los que más ‘música’ le ponen al asunto del Día de las Brujas. En USA es impactante la fuerza que tiene la celebración y sus preparativos. Existen almacenes especializados en Halloween que son de temporada, donde pareciera que hay el permiso social para ser otro u otra. El disfraz es la disculpa perfecta para permitir mi fantasía sin tener el reproche sobre lo que “estoy mostrando”. Hombres disfrazados de mujeres, o de dráculas; mujeres disfrazadas de prostitutas o de ángeles, niños disfrazados de diablos o de animales, en fin, toda una galería de fantasías que, al menos por un día, se permiten aflorar. ¿Cuál es el verdadero yo?

No, no son solo los ‘niños grandes’ los que se disfrazan. Halloween da permiso a la cultura de dar rienda suelta a la fantasía, que así no se muestre, está presente. Desde el punto de vista emocional es sano ese permiso. A la imaginación no la podemos controlar. La fantasía está en nuestro interior y es importante aceptar que en ese ‘escenario’ de fantasía hemos desempeñado todos los roles imaginados. ¿Quién no ha fantaseado con ser poderoso o víctima o maldadoso, o vengativo, o policía o ladrón o ‘destripar’ al enemigo? (Si hasta Abelardo lo fantaseó, solo que fue tan iluso que lo confesó públicamente y se lo cobraron). Tenemos una cara para el exterior y otra en el interior. Por algo se dice que nunca acabamos de conocernos a nosotros ni a los demás. Las múltiples personalidades son una patología reconocida por la ciencia, pero cuando es un juego, un disfraz, ese actuar oxigena lo guardado y ayuda a equilibrar. Reconocer que nadie es tan, tan, de un extremo ‘puro’ es importante porque significa que actuamos muchas veces. ¿Qué tan buen actor se es? “Dime de qué te presumes para saber de qué careces”. Solo que no permitimos expresarlo… pero con el permiso social de jugar a ser otro, esa fantasía puede manifestarse y oxigenar. El problema no está en fantasear, sino en identificarme con la fantasía y creérmela y actuarla en el mundo real. Allí se llama psicosis.

En algunas creencias religiosas hay una verdadera prohibición para celebrar esta fiesta. La catalogan como engendro del diablo y prohíben que los niños y niñas se disfracen y disfruten con el día de los dulces. Hoy existe una tendencia de mezclar religión con miedo, como si la libertad que vivieron las creencias y las ideas durante el siglo pasado fueran peligrosas y fuera necesario volver a reprimir, a controlar, a censurar. No creo que el mundo se devuelva en ideología, sino que muchas creencias terminaron siendo tan liberadoras que se volvieron peligrosas porque se salieron de control. ¡Del control del poderoso! Y ese es el que necesita volver a mandar; por algo es el representante de Dios en la tierra. No hay que olvidar que el instrumento más apetecido por el mundo racional es el poder: no se lo puede soltar, no debe desaparecer. Hoy se vive una pérdida de poder y es urgente recuperarlo. A como dé lugar. Halloween termina siendo una oda a la fantasía (¿a la liberación?) y para muchos es peligrosísimo. Esa liberación nace en familia cuando la mujer le habla al hombre patriarcal de igual a igual. Por ello es tan ilusa la idea de regresar al concepto de ‘una sola familia’ cuando ese modelo único de familia hizo tanto daño. Recuperar el control, a través del miedo, se vuelve política de Estado. Todo tiene que ver con todo: un disfraz esconde o muestra. Qué tanto de lo uno o de lo otro. Un disfraz es un símbolo por descifrar y ayuda a auscultar el alma de una persona. O de una sociedad. Lo significativo es reconocer si yo vivo disfrazado todo el tiempo o mi disfraz es ocasional. Halloween existe por un día, pero cuántos viven en un Halloween permanente...

Psicóloga, conferencista de temas de pareja, cambio y espiritualidad. Licenciada en Letras. Directora de los programa de televisión “Revolturas, Despertar de la Conciencia” en el Canal 14, y "Consultándole a GloriaH" en el Canal 2 en Cali. Colaboradora habitual de la radio en “Oye Cali”, “El corrillo de Mao” . En 2009, ganó el premio Rodrigo Lloreda Caicedo a la mejor columna de opinión en El País. Autora de los libros “Hablemos del Amor” , "Amarte no es tan fácil" y “Dónde esta mi papᴔ.

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