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Siembra vientos…
¿Serán la agresividad, la descalificación, la fractura y la polarización el tono de la segunda vuelta presidencial y de lo que siga después del 7 de agosto de 2026?
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2 de jun de 2026, 12:11 a. m.
Actualizado el 2 de jun de 2026, 12:11 a. m.
Cada día, de manera también cada vez más cierta, este país va acercándose, con los ojos bien abiertos, hacia el borde del abismo. De esto no tengo la menor duda.
Los desarrollos políticos luego del resultado de la primera vuelta presidencial son apenas la nueva evidencia de un proceso de peligrosas fracturas y polarización que se ha venido profundizando a lo largo de esta difícil campaña presidencial, pero que ha sido el signo de estos cuatro años de gobierno del presidente Gustavo Petro, cuyo mandato ha navegado en medio de tensiones políticas e institucionales surgidas de su estilo muy propio de gobernar, pero también de una cerrada, intransigente y feroz oposición.
Que ganara Abelardo de la Espriella en primera vuelta no fue para mí exactamente una sorpresa. Su crecimiento vertiginoso en el último mes estaba perfectamente documentado, inequívocamente, en todas las encuestas, lo mismo que el declive de Paloma Valencia y el estancamiento de Iván Cepeda. Si no se es rehén de las emociones o del deseo, era algo que podía verse y sentirse en las calles, entre muchos sectores y estratos, algo muy parecido a lo ocurrido en el llamado ‘plebiscito por la paz’.
Con todo y eso, hasta el momento de culminar el preconteo electoral este domingo, no pensé que hubiera razones para algún tipo de sobresalto o preocupación mayor. Al fin y al cabo, aún falta una segunda vuelta presidencial y allí cualquier cosa puede pasar. En democracia, eso es posible y resulta perfectamente normal.
Pero luego del anuncio, una hora después, del presidente Gustavo Petro en el sentido de no reconocer el resultado del preconteo, el escenario fue ocupado ya no solo por los resultados, sino por un ambiente enrarecido de tensión y preocupación. E inmediatamente después vinieron los discursos de los candidatos que pasaron a segunda vuelta, mediados por mucha virulencia verbal, ataques y deslegitimaciones personales contra su respectivo adversario y nula referencia a propuestas o programas que interesan a los electores.
¿Serán la agresividad, la descalificación, la fractura y la polarización el tono de la segunda vuelta presidencial y de lo que siga después del 7 de agosto de 2026?
No recuerdo si su origen es bíblico, pero en todo caso hay una frase muy inquietante al tiempo que sabia: “Siembra vientos… y recogerás tempestades”.
Recordé esta frase a propósito del título de un libro extraordinario que en 1982 escribió la periodista y escritora Patricia Lara, que reunió los testimonios de, en su momento, los principales dirigentes del M-19, en los cuales se va perfilando la historia del grupo insurgente: sus orígenes, sumergidos en la violencia desatada luego de la muerte del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán; sus ideales; sus acciones guerrilleras y sus reiteradas apuestas por la paz, hasta su desmovilización y transformación en partido político. Se trata de semblanzas dentro de la historia de la violencia colombiana.
Pero volví a las reflexiones siempre sensatas y pertinentes de esta periodista por cuenta de una reciente columna de opinión que publicó en El Espectador y que tituló: “Dejen la paranoia, amigos de la izquierda”. Esta publicación está antecedida por un trino del domingo anterior a la elección presidencial que puso María José Pizarro luego de citar un artículo de portada de la revista Cambio, en el que se publicaba la encuesta del Centro Nacional de Consultoría que ya daba cuenta del repunte de Abelardo De la Espriella, llevándolo virtualmente a un empate técnico con Iván Cepeda en la primera vuelta y al triunfo sobre este en segunda vuelta.
En concreto, Patricia Lara dice: “Hay que dejar la paranoia, querida María José. Y eso va también para tantos amigos de la izquierda que tienen la costumbre de ver conspiraciones y manipulaciones donde no las hay”.
Más que pelear con los números de las encuestas o los resultados electorales, el reto es comprenderlos, y esa es la tarea hoy del Pacto Histórico en la pretensión de continuar el gobierno de Gustavo Petro.
Por supuesto, muy a pesar de la inquietud y tensión que ha generado el trino presidencial desconociendo el resultado del preconteo, hay que decir que le asiste la razón en tanto no tiene validez jurídica y le atribuye al escrutinio final, en manos de las comisiones escrutadoras y los jueces de la República, el veredicto final que insinúa, se compromete a respetar, como debe ser.
Desde distintos lugares, principalmente el Gobierno y la oposición, se está conduciendo al país hacia un escenario muy riesgoso de inestabilidad social y política, con potencial de erupciones de violencia. Es la siembra de vientos que mañana padeceremos todos los colombianos como tempestades.

Especialista en Cultura de Paz, Derecho Internacional Humanitario, Ciencia Política y Resolución de Conflictos. Ha colaborado con entidades gubernamentales nacionales y departamentales, así como internacionales, en convivencia, reconciliación y memoria histórica. Acompañó la reintegración civil del M19 en Colombia.
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