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Restregar
Todos estamos sometidos a perder o ganar, pero alimentar sentimientos de descalificación y desprecio por unos resultados es mezquino.
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2 de jun de 2026, 12:23 a. m.
Actualizado el 2 de jun de 2026, 12:23 a. m.
Es un verbo feo, no suena bien. Su significado puede ser agresivo. Tiene connotaciones de limpieza: “frotar ropa contra el lavadero, tallar un objeto para sacarle brillo o frotarse los ojos al despertar”, pero también un sentido figurado (echar en cara): “hacerle notar a una persona, con insistencia y de forma molesta, un error que cometió o un triunfo propio”. Entonces es un verbo con carga negativa, hijo de la soberbia, de la superioridad. Es ‘experto’ en humillar, en aplastar. Quienes lo usan disfrutan más derrotando que con el posible triunfo de lo que obtuvieron, como si no fuera tan importante ganar como pisotear. La conquista de lo logrado en el triunfo no produce tanta satisfacción como saber que se venció a alguno. He ahí la mayor satisfacción.
Por ello es importante señalar qué tanto, a partir de los resultados del domingo, usted ‘disfruta’ restregándole al otro su triunfo y de esa manera asume actitudes prepotentes. Porque no hay situación más denigrante que las cuentas de cobro emocionales. “Se lo dije”, “yo tenía la razón”, “vio, vio, usted estaba mft”, expresiones que denotan que las elecciones no terminaron el domingo y los cobradores van a enrostrarle a los supuestos perdedores ese triunfo.
Restregar es un acto de humillación, de sometimiento que lastima la dignidad del otro. El triunfador que acertó en su pronóstico disfruta humillando y ‘se goza’ la derrota del oponente, lo que desdice mucho de su calidad humana. Todos estamos sometidos a perder o ganar, pero alimentar sentimientos de descalificación y desprecio por unos resultados es mezquino.
Este sentimiento no lo cambia ningún presidente, ni ningún gobierno. La venganza, la retaliación, la burla y el desprecio son algunas de las emociones humanas más rastreras porque conectan con la animalidad… cuando deberíamos intentar acercarnos más a lo sagrado, a conectar con lo divino de nuestra esencia. Seres espirituales a mitad de camino entre los dioses y las bestias.
Pero, ¿cómo es Colombia? ¿Cómo se alimenta del deseo de retaliación, de venganza? ¿Cómo es nuestro ADN social que debemos vivir agrediéndonos? ¿Cómo se comportan los líderes políticos? ¿Se especializan en acrecentar las diferencias entre un supuesto superior y un supuesto inferior? ¿Sabemos perder o ganar?
Crecerse en la derrota del contrincante es una radiografía muy profunda de inseguridad personal abrumadora. “Necesito aplastar para sentirme más yo”. ¿Cómo lograr que la educación escolar enseñe más convivencia y menos geografía? No porque la geografía no sea importante, sino porque esta se puede aprender conectándose a la tecnología. Pero la convivencia solo se aprende conviviendo… hay que aprovechar los espacios compartidos para practicar el respeto por la diferencia. En estas elecciones, en vivo y en directo, ¿qué les enseño a mis hijos? Ganar y perder es una asignatura importantísima y la forma como cada quien maneje este triunfo o este fracaso es el libro de aprendizaje de las nuevas generaciones.
Restregar es entonces un verbo rastrero. Pero cada uno decidirá cómo lo hace. Lo que sí es claro es que el mundo, no solo Colombia, se seguirá moviendo a través de las emociones. Ahora, ellas son las dueñas del balón. Sabiéndolas estimular o disminuir, se consiguen resultados sorprendentes. En especial despertando miedo…
La razón y la intelectualidad parecieran que han pasado a la trastienda. Lástima que la confianza, el buen trato y la solidaridad no tengan tan buena prensa. El miedo y el terror, al igual que el lenguaje ‘cobrador’ dinamitan la salud mental porque una persona asustada es fácilmente doblegada. Se pierde a sí misma para quedar en manos del otro.

Psicóloga, conferencista de temas de pareja, cambio y espiritualidad. Licenciada en Letras. Directora de los programa de televisión Revolturas, Despertar de la Conciencia en el Canal 14, y "Consultándole a GloriaH" en el Canal 2 en Cali. Colaboradora habitual de la radio en Oye Cali, El corrillo de Mao . En 2009, ganó el premio Rodrigo Lloreda Caicedo a la mejor columna de opinión en El País. Autora de los libros Hablemos del Amor , "Amarte no es tan fácil" y Dónde esta mi papá´.
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