Columnista

Presentar la vida con sencillez

El Evangelio nos recuerda que Dios actúa también en esos tiempos silenciosos.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Los fieles católicos cumplen con el día que marca el inicio de la Cuaresma, en el cual se impone ceniza en la frente como símbolo de penitencia y arrepentimiento. Este es el período de la religión católica que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Foto Jorge Orozco
Los fieles católicos cumplen con el día que marca el inicio de la Cuaresma, en el cual se impone ceniza en la frente como símbolo de penitencia y arrepentimiento. Este es el período de la religión católica que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Foto Jorge Orozco | Foto: Jorge Orozco

1 de feb de 2026, 12:11 a. m.

Actualizado el 1 de feb de 2026, 12:11 a. m.

La fiesta de hoy nos presenta a Jesús llevado al templo por María y José. Es un acto sencillo de fidelidad y obediencia. María y José presentan a Jesús en el templo, ofreciendo lo que corresponde a su condición humilde. No llevan grandes ofrendas, pero sí un corazón dispuesto.

En ese gesto sencillo nos enseñan que presentarnos ante Dios no significa mostrar perfección, sino ofrecer lo que somos y lo que tenemos, con sinceridad, manifestando nuestras alegrías, nuestros miedos, nuestras luchas y nuestras esperanzas.

En este pasaje ocurre también un encuentro decisivo. Simeón y Ana, personas mayores que han sabido esperar, reconocen en ese Niño la presencia de Dios, que cumple sus promesas. Simeón reconoce en Jesús una luz destinada a iluminar a todos los pueblos.

La espera paciente se transforma en alegría y plenitud. Muchas veces atravesamos tiempos de espera: decisiones que no llegan, situaciones que no se resuelven, respuestas que parecen demorarse. El Evangelio nos recuerda que Dios actúa también en esos tiempos silenciosos. Cuando aprendemos a esperar con confianza y a no desesperarnos, el encuentro con Él se vuelve fuente de paz y sentido.

La fiesta de la presentación del Señor nos invita a una conversión interior. Nos anima a revisar cómo vivimos nuestra fe: si desde la rutina o desde el encuentro, si desde el temor o desde la confianza.

Simeón y Ana nos muestran que una vida abierta a Dios, aun en la sencillez y en la espera, no queda vacía. Dios siempre cumple su promesa; acompaña incluso cuando el camino se vuelve exigente.

Presentemos nuestra vida al Señor, ofreciéndole lo que somos hoy, con nuestras luces y sombras. Pidámosle la gracia de reconocer su presencia en lo cotidiano y de dejarnos iluminar por su amor, para renovar nuestra esperanza y que nos impulse a vivir con mayor confianza, sabiendo que Dios camina con nosotros y hace nuevas todas las cosas.

Mensaje escrito por el Arzobispo de Cali y sus obispos auxiliares para los lectores de El País.

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas