Columnistas
Oda a los almanaques
La imprenta fue una herramienta fundamental para el desarrollo del libro y un elemento importante para la culturización de los seres humanos.
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28 de sept de 2026, 12:41 a. m.
Actualizado el 28 de sept de 2026, 12:41 a. m.
Durante más de mil años, los libros han sido utilizados para gobernar, registrar, rendir culto, educar y entretener.
El libro ha demostrado ser uno de los avances tecnológicos más útiles, versátiles y duraderos de la historia. Su capacidad para concentrar una gran cantidad de datos lo hace indispensable. La humanidad ha atribuido un poder mágico a la palabra escrita.
La imprenta fue una herramienta fundamental para el desarrollo del libro y un elemento importante para la culturización de los seres humanos. Dentro de este proceso tuvieron un papel importante los almanaques, antiguos libros de referencia que funcionaban como diarios anuales. Contenían tablas astrológicas y predicciones, indicaban fechas de festividades religiosas y ferias importantes, y ofrecían enormes cantidades de datos prácticos, sobre todo para los agricultores. Inclusive incluían predicciones del tiempo y consejos sobre la siembra, además de recetas de cocina y recomendaciones sobre el uso de hierbas medicinales.
La producción de almanaques alcanzó su punto máximo en el siglo XVII en países como Alemania, Francia, Italia e Inglaterra. A finales del siglo XVIII se volvieron más objetivos y alcanzaron una gran circulación.
Han existido diferentes calendarios y almanaques. Un ícono de nuestra América y, principalmente, de Colombia es el Almanaque Bristol, que nació en 1832 en Estados Unidos. Fue creado por el médico y farmacéutico Cyrenius Chapin Bristol para promocionar su famoso jarabe de zarzaparrilla.
En 1856, la compañía Lanman & Kemp-Barclay compró los derechos, lo tradujo al español y lo expandió por toda América Latina, convirtiéndolo en un ícono cultural y en una fuente de consulta habitual en los hogares rurales de Colombia.
Con el tiempo, el almanaque comenzó a promocionar productos como el Agua Florida de Murray y Lanman, el Tricófero de Barry, un líquido que prometía estimular el crecimiento del cabello, el jabón Reuter y el aceite de hígado de bacalao, cuya publicidad mostraba la esfinge de un hombre cargando un bacalao sobre la espalda, además de la Emulsión de Scott.
El almanaque ha conservado siempre la imagen del doctor Bristol y su tradicional color naranja. En su interior aparecen datos astrológicos y religiosos, horóscopos, poemas, chistes, frases célebres y datos curiosos.
El Almanaque Bristol ha sido muy popular y ha sido mencionado por varios escritores hispanoamericanos, entre ellos Gabriel García Márquez, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Miguel Ángel Asturias.
El escritor colombiano Germán Arciniegas señaló que el Almanaque Bristol tuvo en él una gran influencia y dijo:
«Mi curiosidad literaria, como casi todos los de mi generación, no nació de haber caído en mis manos ni Homero, ni Cervantes, ni Virgilio, sino el Almanaque Bristol».

Cirujano urólogo, docente universitario, escritor y columnista. Fue director del servicio de urología en el Valle del Cauca por 25 años y también fue director de la Clínica Rafael Uribe.
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