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Los hijos son maestros e incluso sin hablar, enseñan mucho a los padres si estos son humildes y saben valorar y escuchar.
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11 de jun de 2026, 02:38 a. m.
Actualizado el 11 de jun de 2026, 02:38 a. m.
Se cuenta esto del estadista y letrado Lord Chesterfield, de Inglaterra, que trascendió en 1773: en una ocasión dijo:
“Antes de tener hijos tenía varias ‘recetas mágicas’ para educar bien a los hijos, ahora tengo tres hijos y ninguna receta”.
Es una buena anécdota porque, en realidad, no hay recetas mágicas para nada.
Lo que hay que lograr es hacer todo con amor, buena consciencia y sabiduría.
Lo que sí existen son valores que dan buen resultado, como estos: aceptación, comprensión, respeto, resiliencia, tolerancia, perdón, verdad, confianza, generosidad, ternura, compromiso y paciencia. Muy importante, la espiritualidad.
Se dice, y es verdad, que el buen ejemplo no es una buena manera de educar a los hijos: es la más importante.
Los hijos son maestros e incluso sin hablar, enseñan mucho a los padres si estos son humildes y saben valorar y escuchar.
Tienen que estar de acuerdo. Los niños vienen desde hace años como con otro chip y piden de sus padres una buena actitud que ya no puede ser la impositiva y autoritaria de otros tiempos.
Necesitan límites, normas claras y explicadas, y el regalo de un ‘NO’ cuando es necesario.
Les hace mucho daño tanto la sobreprotección como el abandono.

Conferencista y escritor. Autor de 25 libros, dos de ellos para Mexico. 25 años trabajando medios como prensa, radio y tv. Lleva más de 25 años escribiendo para El País.
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