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Cansados de guerra

Que el discurso del próximo presidente sea de unidad, de mano tendida.

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Medardo Arias Satizábal
'A este lado del estero', poemario de Medardo Arias Satizábal. | Foto: Medardo Arias Satizábal / Ser Zanja

11 de jun de 2026, 02:27 a. m.

Actualizado el 11 de jun de 2026, 02:27 a. m.

Colombia ha padecido nueve guerras civiles y otras tantas insurrecciones graves en toda su historia y la elección presidencial de este domingo 21 de junio, marca, como ningún otro comicio, el carácter de la división en la que ha vivido la república desde 1810.

Como si hubiéramos heredado de España el deseo de ser en cada colombiano una república independiente con su propio ejército y en abierta insurrección desde los albores de la llamada Independencia.

Lo cierto es que cualquiera de las dos propuestas que elija el pueblo colombiano este 21 de junio, el cuatrenio siguiente, si queremos instalarnos en el mundo y en la verdadera civilización, no puede estar dedicado a más guerras y actitudes vindicatorias de un lado y otro. Deberán ser cuatro años de unidad, de mano tendida para poder marchar juntos e instalarnos en el futuro.

El que Colombia esté hoy en el No Futuro, tiene que ver con las guerras fratricidas que se libran en todo su territorio; más de la mitad del país instalada entre Guaviare, Meta, Vaupés, Caquetá, Amazonas, Putumayo, Guanía, Casanare, Arauca y Vichada, es considerado hoy territorio de nadie, donde no impera la justicia sino la ley del más fuerte, entre comportamientos violentos de frontera, mientras en el centro, el suroccidente y el Caribe, las ciudades grandes parecen vivir de espaldas a la miseria y el desplazamiento.

La política de ‘paz total’ del actual gobierno solo multiplicó violencia y ejércitos irregulares que se disputan territorios para la siembra de hoja de coca y su posterior conversión en clorhidrato de cocaína por vastos corredores que se asoman al mar en busca de las rutas del norte.

Pacificar el país y plantear una política de unidad deberá ser compromiso del próximo presidente, y en este cometido se requiere el apoyo de Estados Unidos y la Comunidad Europea, en un proceso ágil, rápido, donde no exista la palabra ‘muerte’.

Pienso ahora en un personaje del escritor brasileño Jorge Amado, Teresa Batista, cansada de guerra. Así está Colombia hoy, cansada de guerra, de odios de clase, de diferencias abismales en la brecha que separa a ricos y pobres.

Alguna vez el escritor franco argelino Albert Camus expresó en su libro ‘El primer hombre’ que la miseria es como un castillo sin puente levadizo. Colombia necesita al constructor, al arquitecto que sepa diseñar ese puente por el que puedan pasar varias generaciones condenadas a cien años de soledad, un puente capaz de soportar los grandes anhelos por educación, vivienda, buenos servicios públicos, empleo y salud, esta última tan maltratada hoy, con pacientes que mueren por falta de medicinas.

Necesitamos instalarnos en un nuevo mundo donde indígenas, afros, mestizos, puedan vivir en armonía y fundar con amor la república que soñara el filósofo mexicano José Vasconcelos en su ‘Raza cósmica’, la del hombre nuevo y universal llamado a superar todos los prejuicios del pasado.

Que el discurso del próximo presidente sea de unidad, de mano tendida.

Sí, estamos cansados de guerra.

Medardo Arias Satizábal, periodista, novelista, poeta. En 1982 recibió el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría Mejor Investigación. En tres ocasiones fue honrado con el Premio Alfonso Bonilla Aragón de la Alcaldía de Cali. Es Premio Nacional de Poesía de la Universidad de Antioquia, 1987, y en 2017 recibió el Premio Internacional de Literaturas Africanas en Madrid, España.

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