Columnistas
No perder la esperanza
Mi conversación me ratifica el imperativo de la alianza público privada, como única vía posible para transformar y del liderazgo colectivo, para nuevas formas de actuar, con agendas concertadas, sostenidas y eficaces.
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8 de nov de 2025, 02:52 a. m.
Actualizado el 8 de nov de 2025, 02:52 a. m.
He tenido la fortuna de compartir en estos días con empresarios de todo el país en diversos escenarios, Congreso de Confecámaras, Caribe BIZ en Barranquilla, los paisanos del Valle del Pacífico y los colegas del Consejo Gremial Nacional, a propósito del tránsito de la presidencia de Confecámaras a mi nueva vida como empresario agrícola.
Ello me ha permitido reflexionar sobre la agenda del país para el sector empresarial y conversar ampliamente sobre la coyuntura y el inmediato futuro.
En este amplio diálogo lleno de aprendizajes y de experiencias resaltan la importancia de la estrategia y la planeación, de cooperar; y sobre todo, de construir confianza, generar esperanza y mostrar caminos.
Sobre la necesidad para nuestro tejido empresarial de impulsar conceptos como la movilidad empresarial, convencido de que las empresas deben crecer, consolidarse y mantenerse en el tiempo, en un país donde de cada 10 empresas que se crean al cabo de 5 años solo sobreviven tres, y solo el 7 % aumenta su tamaño. En homenaje a nuestros héroes empresariales, el último congreso de Confecámaras tuvo como lema “Nada nos detiene”.
Desde el balcón privilegiado de la red cameral, he sido testigo de la esperanza profunda de nuestra patria: la que no se rinde, la que resiste con dignidad y se reconstruye con determinación. Especialmente desde el suroccidente del país, verdadero microcosmos de lo que ocurre en Colombia: riqueza diversa y a la vez tragedia. Un territorio que lo tiene todo, y por eso mismo, se lo disputan todos.
Mi conversación me ratifica el imperativo de la alianza público privada, como única vía posible para transformar y del liderazgo colectivo, para nuevas formas de actuar, con agendas concertadas, sostenidas y eficaces.
Para lograrlo se requiere de buena información empresarial y para ello utilizar el Registro Único Empresarial y Social (Rues) como un activo estratégico para el país. Hoy, con más de 300 millones de datos, contamos con el custodio de información más valioso de la historia económica y empresarial de Colombia.
El marco de acción debe ser institucional, para lo cual será necesario impulsar el sistema de competitividad junto al Consejo Privado de Competitividad y las Cámaras de Comercio, vigente desde 2010. Un instrumento que articula política pública, desarrollo regional y productividad, y que encuentra en los clústeres un modelo poderoso para impulsar sectores estratégicos.
Y fortalecer la inclusión, a través del acceso al crédito, históricamente uno de los mayores obstáculos para las pymes. Con un sistema innovador que pusimos en marcha: las garantías mobiliarias. Hoy, más de 406.000 empresarios han sido beneficiados.
Viene ahora el reto de elegir bien en marzo próximo a nuestros representantes en el Congreso de la República y después a un nuevo presidente que tenga la capacidad de enfrentar el mayor déficit fiscal de nuestra historia que pondrá en crisis la inversión y el gasto públicos, gravemente heridos porque desde el propio gobierno nacional se ha inoculado el virus de la desconfianza y se han abierto las venas otorgando subsidios y transferencias sin exigir responsabilidad alguna a los beneficiarios.
Porque a lo que no podemos renunciar es a hacer realidad nuestros sueños, como bien decía monseñor Helder Camara: “Cuando uno sueña solo, es un sueño nada más, cuando el sueño se comparte, se hace el sueño realidad”.
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