Columnistas

La pesadilla agobiante

El jefe de todo este desastre ha sido el señor Nicolás Maduro Moros, sin más estudios que los del comunismo.

GoogleSiga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

Armando Barona Mesa. Columnista.
Armando Barona Mesa. Columnista. | Foto: El País.

9 de ene de 2026, 02:43 a. m.

Actualizado el 9 de ene de 2026, 02:43 a. m.

Es realmente una pesadilla lo que está ocurriendo en la patria de Bolívar, en una época que abusivamente denominaron la Revolución Bolivariana. Violaron la Constitución, que sometieron al acomodamiento a sus propios intereses e hicieron todas las trampas electorales, al tiempo que desaparecieron a cientos de opositores y a otros los detuvieron sin respeto a los derechos humanos. Se robaron todas las elecciones y se enriquecieron a sus anchas. El chofer de un bus del metro se volvió archimillonario en Europa, en Centroamérica y aun en Suiza, donde le acaban de congelar la fortuna que surgió del narcotráfico, del peculado y de la asociación para delinquir. Se llenaron además del oro ilegal que contaminó las aguas puras.

Por supuesto, el jefe de todo este desastre ha sido el señor Nicolás Maduro Moros, sin más estudios que los del comunismo. Sí, Maduro ha sido el déspota con sus compinches, practicante de la tiranía como el que más en América. Los gringos intentaron con él un paso diplomático. Pero no, el orgullo del poder se lo impidió.

A la fuerza, pues, lo cogieron a altas horas de la madrugada. Con el señor Trump realmente no se juega. Y le hicieron lo mismo que a Carepiña (Noriega) en Panamá en 1980, en el gobierno de George Bush -padre-, coincidencialmente, otro 3 de enero.

Los romanos, padres del derecho, enseñaron que este no sirve de nada, sin el apoyo de la fuerza. Y como si fuera un soplo, lo capturaron con su mujer y remontaron los espacios, pasaron por Guantánamo, hasta llegar cerca de Nueva York. Así comenzó este martirio, que habrá de durar un buen tiempo.

Cierto es que en Venezuela, hasta aquí, poco ha cambiado, no obstante que el mismo Trump declaró que todo estaba acordado desde el punto de vista del petróleo. O sea que aún hay una incógnita acerca de la democracia. No todo es tan fácil. Pero la sabiduría española dice: Si ves cortar barbas a tu vecino, pon las tuyas a remojar.

¿Qué va a pasar con el baladrón de Petro?, provocador de oficio, con discurso manido y engañador, como lo son los de los comunistas enferiados. Nadie se había atrevido a entrar con un megáfono a la ciudad de Nueva York para inducir a las fuerzas armadas americanas a no acatar las órdenes del presidente. Engatusador que ahora le dice a Trump que él, Petro, ha sido un hombre de guerra, porque fue un guerrillero agresivo. Ah, y porque el simple hecho de ser un guerrillero significa que maneja el secuestro y la extorsión. Y el homicidio y el abuso en la combinación de todas las formas de lucha. Se siente además con el permiso de ambular en frenéticos encuentros con mujeres y hombres, que en el caso Petro da lo mismo. Escándalo tras escándalo.

El señor Petrosky acaba de echar un nuevo discurso enfrentándose a Trump, que le hace provocar a este el deseo de practicar lo mismo que hizo con Maduro. Y Petro, en vez de poner las barbas a remojar, entona una andanada de dos horas, más agresiva, para hacerse sentir, finalmente, como un mártir, capaz de entregarlo todo por el ideal de su futura dictadura.

En realidad nadie quiere que algo similar a lo de Venezuela pase en Colombia. Pero es el ansia desaforada de poder la que lleva, en medio de su megalomanía, a ese mismo Petro a afirmar que ya es una gran figura mundial, porque se ha enfrentado a Trump y ya ha superado en fama a Pablo Escobar. Así lo oímos. Desafía ardiente y adopta como rival a una figura más megalómana que él, que es el señor Donald Trump, en la pelea de un águila contra una cucaracha.

Los colombianos que no pertenecemos a sus delirios de grandeza y que amamos la democracia porque, en mi caso, conocí de cerca el comunismo, no tragamos entero, ni podemos aceptar que se rompan los esquemas de la paz y vuelva a imperar el crimen y el genocidio, como ya se ve. Él, Petro, lo ha estimulado, con el mismo empeño con que se tiró la salud y el aporte de las medicinas entre miles de compatriotas pobres, a los que adula con sus interminables discursos, pero arruina con su visión retorcida de la democracia, levantada con odio de clases y desfiguración de las realidades económicas.

El salario ‘vital’, demagógicamente elevado como arma electoral, aún por encima de las propias solicitudes de los sindicatos, provocará una inflación más alta, a la que seguirá un desempleo y una devaluación que arruinará los ahorros y los esfuerzos de la clase profesional y media, generadora de pequeñas empresas. Y por supuesto busca además una constituyente que le permita volver al poder como lo hizo Maduro, por cuya alma pecadora entro a rezar un padrenuestro. Luchemos entonces por la vida y la democracia. Quizás Dios nos oiga y nos salve de la perdición de este Petro, salido de las tinieblas.

ha desempeñado puestos públicos como juez del Circuito, Conjuez del Tribunal de Cali, Secretario de Gobierno de Cali y alcalde encargado, embajador de Colombia en Polonia y en la ONU. Ha sido delegado a varias conferencias internacionales como la OIT en Ginebra

Regístrate gratis al boletín de noticias El País

Descarga la APP ElPaís.com.co:
Semana Noticias Google PlaySemana Noticias Apple Store

AHORA EN Columnistas

Gonzalo Gallo

Columnistas

Oasis