Columnistas
La culpa y el pesimismo
Aquellos que optan por el agradecimiento, son personas generosas que, aun en las circunstancias más duras, encuentran razones para la esperanza.
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26 de jul de 2026, 01:06 a. m.
Actualizado el 26 de jul de 2026, 01:06 a. m.
La tendencia de algunas personas a enfocarse en aspectos negativos y en tragedias ajenas, es un mecanismo inconsciente para no enfrentar la realidad propia, la cual perciben como poco satisfactoria. Dicha tendencia se va convirtiendo en la rutina cotidiana y es así como estas personas se van dejando atrapar por un torbellino oscuro desde donde es difícil disfrutar de la vida consistentemente. Y dominadas por una atracción irresistible hacia todo lo sombrío, se van convirtiendo en seres con quienes la comunicación es prioritariamente sobre problemas, o sobre lo que ellas ven como problemas.
No se trata de ignorar los aspectos complejos de la cotidianidad, pues los adultos sabemos que todos los días nos tenemos que levantar a resolver problemas. Pero cuando una persona tiene tendencias negativas, podría tratar de reconocer y hacer más énfasis en los pensamientos optimistas y constructivos que en los pensamientos oscuros. Al fin y al cabo, estos últimos no conducen a nada bueno.
Me encuentro en la recta final de la escritura de un libro sobre el envejecimiento saludable, tema sobre el cual se ha escrito mucho, pues los adultos mayores ocupamos una proporción cada vez mayor de la población y a lo mejor nos vamos a convertir en una prioridad en los programas de salud pública. Antes de entregar mi manuscrito a la editorial, decidí hacer una nueva pausa, pues alguien me preguntó cuál era a mi juicio el factor más determinante en el envejecimiento saludable. No hay una respuesta ni fácil ni única a ese interrogante, pues el envejecimiento, como todo en medicina, depende de una multitud de factores.
La pregunta me lleva a una reflexión que pienso poner al final del libro, apartándome, en este caso, de las rígidas exigencias científicas y profesionales. En mi experiencia, y considerando todas las limitaciones que tiene la respuesta a una pregunta tan concreta, pienso que uno de los factores más estrechamente asociados a una vida grata y a un envejecimiento saludable es la capacidad para liberarnos de sentimientos de culpa irracionales, estrechamente asociados a la fascinación por los pensamientos negativos.
Las personas que no están dominadas por absurdos sentimientos de culpa, viven más gratamente y pueden expresar más genuinamente la gratitud.
Aquellos que optan por el agradecimiento, son personas generosas que, aun en las circunstancias más duras, encuentran razones para la esperanza. Estas personas generalmente tienen éxito en sus vidas sociales y afectivas. En cambio, aquellos que optan por el pesimismo terminan aislados, y asociados a otros pesimistas.
La resiliencia, la gratitud y las relaciones positivas tienden a ir de la mano. Ampliar la proporción de emociones positivas, aceptar la realidad, agradecer, promover relaciones constructivas, y tener propósitos superiores es algo perfectamente posible. Las personas dominadas por el negativismo, quienes suelen hacer énfasis en el lado oscuro de la vida, pueden ser entrenadas para encontrar al ser de luz que está sepultado debajo del rencor maligno, generalmente alimentado por sentimientos inconscientes de culpa.
El énfasis en los aspectos más gratos es reparativo y ayuda a construir cosas muy buenas y vidas más placenteras.

Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud.






