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Humanos o animales

¿Qué nos está pasando como humanidad y qué dice esta tendencia sobre nosotros?

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Juan Esteban Ángel
Juan Esteban Ángel | Foto: El País

23 de feb de 2026, 01:48 a. m.

Actualizado el 23 de feb de 2026, 01:48 a. m.

La reciente semana se vio una tendencia viral en distintas redes sociales bastante peculiar. Causó alta curiosidad ver a un sinnúmero de seres humanos disfrazados de animales, caminando a ‘cuatro patas’ y haciendo gestos del animal que representaban. Algunos ladraban, otros maullaban y unos últimos rugían. Estos se denominan ‘Therians’ que dicen identificarse de manera personal y en un sentido íntimo y ‘espiritual’ como no humanos, generalmente con animales como lobos, gatos, tigres o perros; usan máscaras de estos animales, se mueven y hacen representaciones del animal con el cual manifiestan identificarse, demostrando con ello lo que señalan como su conexión interior con este.

Son los entornos de las redes sociales en los que esta tendencia se está construyendo y validando, creando toda una subcultura digital. Ante fenómenos como estos, no cabe la típica y pobre pregunta dicotómica de si esto ‘está bien’ o ‘está mal’. Creo que, como sociedad, la pregunta debe ser otra: ¿qué nos está pasando como humanidad y qué dice esta tendencia sobre nosotros?

Aunque ya se han pronunciado algunos especialistas e investigadores en psiquiatría, señalando que hay diferencia entre identidad vivida y una condición clínica -’therianthropy clínica’ o ‘zoantropía’ referida a casos delirantes o mentales en los que alguien literalmente cree transformarse en animal-, y pese a que este fenómeno de los Therian no se ha considerado como patológico, sí nos invita a pensar cómo estamos construyendo comunidad y sobre el modo en el cual estamos aprendiendo a construir identidad y pertenencia.

En esta modernidad tardía vemos cómo cada vez se han venido perdiendo esos valores y principios que nos definían como sujeto y que nos marcaban una pauta: la familia, la religión, la tradición y la nación. Mucho de lo que nos definía como personas era inculcado por donde veníamos y donde nacíamos. Esa concepción, especialmente en algunos jóvenes y más aun con la aparición de las redes sociales, se ha perdido y hoy cada vez son más las mismas personas que construyen su propia percepción de lo que son y de dónde vienen, especialmente para encajar o ser virales.

Las redes sociales no se inventaron la necesidad de ser, pero sí un incentivo complejo en el contexto social actual, y es que para ser alguien en éstas debes ser visible y, ojalá, diferenciable. En un mar de perfiles, lo que es ‘único’ y disruptivo se premia, mientras lo ‘normal’ se hunde. El tema es que el algoritmo no tiene ética, solo patrones, y aprende tan rápido que incita a lo que dispara emociones: lo raro, lo llamativo, lo extremo, lo que provoca amor u odio. Las redes empujan hacia eso, porque viven de extremos: o te aman o te detestan. En ambos casos te ven. Y ser visto, para muchos, se volvió una forma desesperada de existir. Por eso lo plano, lo normal o con matices difícilmente se hace viral.

El tema, aunque parezca chistoso o excéntrico, es más serio de lo que creemos y nos muestra un síntoma de una crisis de identidad estructural y una reflexión profunda de lo que estamos construyendo como sociedad y hacia dónde vamos. No se trata de ir en contra del libre desarrollo de la personalidad, pero ¿qué punto se trata de real libertad y qué tanto es simplemente para encajar, encontrar un espacio o llamar la atención en una sociedad que cada vez nos exige más? Las ‘tribus’ se volvieron el reemplazo práctico de la comunidad amplia, mientras se fragiliza y se confunde cada vez más el pertenecer con ‘ser’. Toda sociedad necesita referentes ontológicos compartidos, límites, definiciones y consensos mínimos sobre lo que somos como especie y civilización. Es inminente reflexionar y volver a lo básico, al fortalecimiento del núcleo, a la familia como sostén de la sociedad y a los principios y valores que esto conlleva.

@Juanes_angel

Economista y MBA con énfasis en negocios internacionales. Exsecretario general de la Gobernación del Valle y Privado de la Alcaldía de Cali. Exdirector del Comité Intergremial y Empresarial del Valle. Actualmente, fortaleciendo la economía solidaria desde el Grupo Coomeva. Hincha del Deportivo Cali. Papá de Manolo y Agustín.

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