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El vuelo de una nieta: orgullo de los abuelos

Existe entre un abuelo y sus nietos una conexión biológica y emocional tan fuerte que se convierte en el amor más puro.

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Canciller Claudia Blum
Claudia Blum, columnista. | Foto: Cancilleria

14 de jun de 2026, 12:27 a. m.

Actualizado el 14 de jun de 2026, 12:27 a. m.

La vida tiene un ritmo apresurado y, a menudo, nos empuja a vivir de prisa. Cuando somos padres, la crianza nos impone la hermosa pero compleja responsabilidad de educar, corregir y moldear a los hijos; es una etapa marcada por el estrés diario y la celeridad de la vida adulta. Sin embargo, cuando llegan los nietos, la vida nos da una maravillosa tregua. Ser abuelos es amar sin la presión del reloj ni la obligación de la disciplina; es una oportunidad para contemplar la existencia desde la óptica de la pura ternura, la paciencia y el orgullo desinteresado. Con la experiencia de los años, los abuelos aprendemos a valorar cada detalle que antes pasamos por alto. Con cada uno de mis cuatro nietos —Gianni, Sofía, Viviana y Tatiana— he tenido la fortuna de compartir experiencias únicas.

Ahora bien, hoy el turno es para la menor. Existe entre un abuelo y sus nietos una conexión biológica y emocional tan fuerte que se convierte en el amor más puro. Con Tatiana en mi memoria quedan grabados recuerdos entrañables como las largas caminatas otoñales que hacíamos juntas por caminos custodiados por árboles de hojas amarillas y ocres en Litchfield, Connecticut. Nuestras conversaciones se centraban en temas fascinantes y modernos, desde la flexibilidad de las identidades actuales y las percepciones de género más igualitarias, hasta el impacto de las redes sociales en los jóvenes. Juntas recorrimos incontables veces las callejuelas adoquinadas de Soho en Manhattan, entrando a tienditas de ropa y accesorios vintage, galerías de arte y restaurantes eclécticos, como el acogedor MAMO con un toque moderno a la nostalgia italiana y del que atesoro con Tati charlas profundas sobre el amor, los miedos y el sentido de la vida.

Desde esa tribuna de amor incondicional, hoy nuestros corazones vibran con intensidad. En este mes de junio del 12 al 14, Tatiana Barberi, se graduó de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), donde culminó con éxito su Bachelor of Arts en Literatura, enriquecido con dos especializaciones que reflejan la amplitud de su mente inquieta: Estudios Cinematográficos y Emprendimiento.

Verla alcanzar esta meta es la confirmación de una promesa que intuimos desde que era chiquita. Ella siempre ha demostrado ser independiente, segura de sí misma y con una admirable capacidad para enfrentar cada reto con la cabeza en alto. De raíces colombianas y americanas, nacida y criada en la ciudad de Nueva York, ha sabido tejer un puente entre su herencia, su sensibilidad artística y su espíritu emprendedor. Su excelencia no es fortuita; ya desde sus años en la Escuela Internacional de las Naciones Unidas (UNIS) demostró su brillo, obteniendo el exigente Diploma de Bachillerato Internacional.

Su paso por la universidad no se limitó a las aulas. Con deseos de aprender, Tatiana construyó una hoja de vida fascinante: cruzó fronteras para estudiar producción de documentales e historia en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y literatura inglesa en University College London (UCL). Además, su pasión por el cine, la fotografía y el negocio de la moda la ha llevado a destacarse en la Semana de la Moda de Nueva York y en prestigiosas revistas como CR Fashion Book, donde no solo ejerce como pasante de marketing editorial, sino que cuenta con sus propios artículos publicados.

Hoy, con sus diplomas de UCLA, Tatiana explora el mercado laboral en busca de oportunidades en los campos del mercadeo, canales digitales y eventos, con la mirada puesta en los grandes escenarios de Nueva York y Londres.

Por una lesión física, las circunstancias nos impidieron a Francisco y a mí estar personalmente entre la multitud en el campus de UCLA. Nos dolió en el alma no poder abrazarla y verla sonreír con su toga y su birrete, pues siempre soñamos con ese momento. Sin embargo, los lazos del alma no entienden de distancias. Nuestro corazón estuvo allí, en primera fila, aplaudiendo de pie y con los ojos llenos de lágrimas de felicidad.

Querida Tati: tus títulos y tu trayectoria son testimonio de tu disciplina y perseverancia. Has construido una juventud rica en vivencias. Pero lo que más nos llena de orgullo es quién eres: una joven trabajadora, inteligente y con un futuro brillante. Este es el primer capítulo de una historia llena de éxitos. Tus abuelos estamos para consentir, escuchar y amar sin condiciones. Celebramos tu triunfo sabiendo que pronto podremos darte ese abrazo acumulado que tanto te mereces. Vuela alto, nuestra querida graduada, que el mundo te espera. Te amamos y te admiramos ayer, hoy y siempre.

Psicóloga de la Universidad del Valle con Maestría en Ciencia Política de la Universidad Javeriana, Estudios en Negociación de Conflictos, Mediación y Asuntos Internacionales. Columnista, concejal de Cali durante 2 períodos y senadora de la República durante 16 años. Presidenta del Congreso de la República, Ex embajadora de Colombia ante las Naciones Unidas, Ex ministra de Relaciones Exteriores.

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