Columnistas
Embrutece y domina
Los regímenes totalitarios o quienes aspiran a forjarlos se interesan en la educación, no como un mecanismo de emancipación, sino de adoctrinamiento.
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25 de ene de 2026, 01:22 a. m.
Actualizado el 25 de ene de 2026, 01:22 a. m.
La educación es el cimiento de la libertad y la libertad un condicionante del desarrollo individual y colectivo. La libertad, entendida como ausencia de restricciones externas y la presencia de capacidades personales para realizar la propia voluntad, para discernir lo que conviene y no.
Si la educación es precaria, la libertad es limitada, y si esta es limitada, mayor la probabilidad de una democracia manipulada y que impere la tiranía.
Entre las restricciones externas a la libertad individual se encuentran el no contar con los recursos económicos para acceder a una educación de calidad y no poder escoger dónde estudiar, quedando supeditado a los designios de otros, un cuidado inadecuado desde la primera infancia y, carecer de un buen sistema de salud, de acceso a empleos dignos y formales, a una vivienda y poder expresar sin ataduras las ideas y opiniones.
Similar ocurre cuando no se cultiva el pensamiento crítico, la empatía, una ética que valore y trate a los demás como se espera ser tratado y valorado, y de respeto a la ley y a las instituciones, a las reglas del juego acordadas conforme a un procedimiento en una sociedad; cuando las capacidades impartidas y aprendidas conducen a la formación de seres sin criterio, alienados y anárquicos, es decir, borregos en serie y no ciudadanos.
Por eso la educación debe ser motivo de máximo interés. Más en países con sistemas democráticos, donde el futuro personal, familiar y de la sociedad se define en las urnas y donde pesa igual el voto de quienes han tenido mayores y menores restricciones a la libertad. Por eso los regímenes totalitarios o quienes aspiran a forjarlos se interesan en la educación, no como un mecanismo de emancipación, sino de adoctrinamiento.
Recuerdo una visita a Cuba en épocas de Raúl Castro, siendo ministro de Educación. Nos invitaron a una presentación de los Círculos Infantiles, es decir, de niños de preescolar. Un auditorio por reventar presidido por Vilma Espín, la esposa del entonces presidente. No demoraron en salir niños, pequeñitos, recitando poemas en honor a José Martí, al comandante Fidel, a favor de la Revolución Cubana, en contra del imperialismo yanqui.
La educación en la isla es considerada una de las mejores en Latinoamérica, medida por su tasa de alfabetización y los resultados en lectoescritura y matemáticas, áreas menos susceptibles de inherencia política. Pero en las humanidades el control estatal de los contenidos es absoluto. No debe extrañar, pues desde que nacen la responsabilidad de la educación la asume el Estado; los padres conciben a las criaturas y se los entregan.
El caso de Cuba, con sus especificidades, es el de los regímenes totalitarios que buscan tener el dominio de la oferta educativa, prohibiendo la educación privada. Argumentan sin razón que la educación pública es la que ofrece el Estado, con recursos del erario y a través de edificios oficiales. Buscan marchitar -hasta eliminar- la educación privada, desfinanciando a los estudiantes que concurren a estas y con talanqueras regulatorias.
Es una estrategia de largo aliento para estatizar la educación y con ello tener no solo el control de los contenidos educativos, sino influenciar a las personas hasta formatear su pensamiento. Amordazan la educación para cercenar la libertad y, con esta encadenada, pulverizar la capacidad real de discernimiento de los ciudadanos. Embrutece y domina; pareciera ser la consigna de los tiranos. De ahí la importancia de proteger y promover una educación que contribuya a formar ciudadanos libres, inmunes a la manipulación.

Abogado y doctor en política de la Universidad de Oxford. Se desempeñó como Ministro de Educación, Embajador en La Haya, Alto Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana, y Director de El País de Cali. Actualmente es Presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo, gremio de la industria de hidrocarburos.
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