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El sueño americano

Las remesas del exterior son un motor económico y estratégico que en el 2025 superó los US$13.000 millones, equivalente al 3,1 del PIB, por una mayor migración sin precedentes.

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Helena Palacios
Helena Palacios | Foto: El País

29 de ene de 2026, 02:30 a. m.

Actualizado el 29 de ene de 2026, 02:30 a. m.

La relación de Colombia con los Estados Unidos de Norteamérica (EE. UU.) es trascendental desde donde se le mire. De ahí la expectativa y la preocupación ante la reunión que sostendrán los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump, pues sus personalidades impredecibles y volátiles pueden llevar al traste el debido buen entendimiento, aun cuando existan diferencias, con consecuencias adversas para el país.

Las relaciones diplomáticas con EE. UU. datan de 1822, cuando -como lo reseña su embajada- el presidente Monroe recibió a Manuel Torres, representante colombiano en Washington, y se estableció la misión diplomática y consulados en Cartagena y Santa Marta en 1923.

Desde entonces se forjó una alianza estratégica en cooperación, comercio y seguridad, afianzándose con lazos sociales y culturales por su cercanía en el continente y el interés de la sociedad en el país del norte, ante su posicionamiento global y desarrollo. De ahí surge el mítico sueño americano, tras el cual colombianos han partido en busca de oportunidades, convirtiéndose en un apoyo a hogares a través del envío de dinero a Colombia.

Las remesas del exterior son un motor económico y estratégico que en el 2025 superó los US$ 13.000 millones, equivalente al 3,1 del PIB, por una mayor migración sin precedentes.

Según datos y fuentes citadas en la revista Portafolio (26.01.2026), el 53 % del envío de remesas de nuestros nacionales provienen de Estados Unidos, más de uno de cada cuatro dólares del comercio colombiano depende de la relación con dicho país, el 30 % de las exportaciones lo tuvieron como destino, y se le compraron insumos claves para la industria nacional, aporta el 37 % de la inversión extranjera directa y más de 650 empresas operan en el país.

Los ánimos pendencieros y antiyanquis de algunas personas no se detienen a medir la trascendencia de esta relación y desean el rompimiento de acuerdos y conversaciones. Es fácil atizar emociones sin capacidad para aportar algo, e ignorando las tareas y logros del país en diversificación en comercio exterior, entre otros aspectos. Un comportamiento diplomático con conocimiento de los asuntos de interés, permite ponderar y llegar a fórmulas que los favorezcan o mejoren, por el bien común, sin confrontaciones personales inapropiadas, reprochables venga de quien venga.

Es un momento crucial también para Colombia, dado que Estados Unidos ha redefinido sus políticas ante un nuevo orden tripolar, pues junto con China y Rusia buscan posicionarse en medio de movidas estratégicas en que anteponen sus intereses. En algún momento se reacomodarán en acuerdos a los que parecen acercarse, dejando de lado, al parecer, confrontaciones bélicas entre ellos, mutando así las condiciones que regían el anterior orden global, y afectando a la Unión Europea y la Otan, hechos cuya incidencia en nuestro país habrá de verse.

Puedo ser estrategia de cara a sus huestes, pero Petro volvió con sus desafueros, al calificar de secuestro la sustracción del dictador de Venezuela -lo que corresponde a otras instancias- y desafiar así al anfitrión. Ambientar la visita abogando por Maduro deja ver su incapacidad de concentrarse en el país, antes que en la suerte de un violador de derechos humanos.

Su deber, como Presidente de la República, es considerar integralmente los asuntos e intereses de nuestra Nación, para no afectarla o generar perjuicios a sus conciudadanos.

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