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Defender la casa

Ahora no se puede dudar, tenemos que quitarnos el yugo que todos los días golpea y abusa.

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Julián Domínguez Rivera.
Julián Domínguez Rivera. | Foto: El País.

13 de jun de 2026, 04:11 a. m.

Actualizado el 13 de jun de 2026, 04:11 a. m.

Cuando la vida y la libertad están en grave peligro, es un suicidio dejarlas en manos de otros para ver que resulta. Como si asaltaran nuestra casa y esperáramos a que el vecino la defendiera. Es lo que ocurre con la elección de presidente. Se trata de sobrevivir a la amenaza de un régimen que va por todo y pretende mantener al país bajo esa amenaza.

Es el momento de defender la casa, la familia y el vecindario, votando por quienes garantizan la supervivencia de los derechos fundamentales y el buen gobierno. Ahora no se puede dudar, tenemos que quitarnos el yugo que todos los días golpea y abusa.

Tenemos el privilegio de votar por un binomio de líderes que ofrecen decencia, seguridad y convivencia social. Abelardo de la Espriella se ha comprometido a recuperar las fronteras de nuestro último pacto social, que es la Constitución de 1991, y José Manuel Restrepo a darle estructura institucional y certeza a la economía, el trabajo, la salud, la educación y la infraestructura, con un programa construido a profundidad, medible y concreto.

Me consta que desde mucho antes de aceptar su candidatura, se propuso recorrer el país, escuchar a las regiones e ir consignando en hojas de papel con una letra grande y generosa todos los anhelos, ideas y acciones necesarias para ese programa de gobierno, que muchos pensamos sería la base de una candidatura presidencial.

Ello le da inmensa ventaja para gobernar. En mi caso, votaré convencido de que es nuestra opción salvadora frente a las mentirosas promesas del programa petrista, que reproduce lo que ya no pudieron hacer en este gobierno por pésima administración y corrupción.

Conocí a José Manuel cuando ejerció la rectoría de la Universidad del Rosario y llevó sus programas a las regiones, para hacer presencia donde nunca había llegado calidad académica de primer nivel. Estaba con él en Neiva cuando le ofrecieron el Ministerio de Comercio y desde ese momento, en nuestro vuelo de retorno a Bogotá, empezó a explicar cómo apoyaría a la microempresa. Recuerdo su interés por eliminar trámites, que luego plasmó en certeros decretos.

Ya en el Ministerio de Comercio sus acciones tuvieron alto impacto. Sus políticas por mejorar el clima para hacer negocios en Colombia, medido por el Doing Business internacional, el programa de fábricas de productividad con el cual hubo mejoría de más del 40 %, la dinamización de cadenas productivas para integrar pymes con grandes empresarios, dejaron una huella profunda que no han podido extinguir.

Luego, cuando me correspondió presidir el Consejo Gremial Nacional, él había sido llamado al Ministerio de Hacienda. Confirmé su talante sereno, firme y argumentativo para sacar medidas muy complejas como una reforma tributaria indispensable para atender la pandemia del Covid-19. Lo hizo, después de las asonadas con las que pretendieron derribar el gobierno, practicando el diálogo y logrando acuerdos con los gremios, empresarios, trabajadores, estudiantes, congresistas y centros de pensamiento.

Entonces es el momento de votar con convicción, no hay que dudar; votar garantiza frenar el camino al abismo y, por la dupla de Abelardo y José Manuel Restrepo, garantiza lo mejor para el futuro de Colombia.

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