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De mezquindades, medios y voto útil

Este parlamento, además, tendrá que encargarse de hundir el proyecto fascista de constituyente de Petro; de crear un marco legal que impida que los gobiernos hagan lo que se la da la gana con el pretexto de ‘la paz’...

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Rafael Nieto Loaiza
Rafael Nieto Loaiza. El País. | Foto: El País.

9 de mar de 2026, 02:25 a. m.

Actualizado el 9 de mar de 2026, 02:25 a. m.

El Congreso que se elija será vital para el futuro. Las consultas son el primer tiempo de la partida presidencial.

El Congreso, uno, debe ejercer la fundamental tarea de control político, indispensable en cualquier democracia y más aún en esta que sufre un presidencialismo hipertrofiado. Dos, hacer las leyes que permitan arreglar los daños monumentales que ha hecho Petro y desarrollar la agenda legislativa del nuevo gobierno. Darle voz en el Congreso a las regiones es la tercera, en un país muy diverso que padece de centralismo excesivo y que tiene enormes dificultades para ver más allá de la fría capital. Interceder por los departamentos frente a ministerios y entidades del gobierno central es la cuarta.

Este parlamento, además, tendrá que encargarse de hundir el proyecto fascista de constituyente de Petro; de crear un marco legal que impida que los gobiernos hagan lo que se la da la gana con el pretexto de ‘la paz’; de sentar las bases que rescaten el sistema de salud, que protejan los ahorros de quienes están en los fondos de pensiones y faciliten una vejez digna a quienes en edad de pensionarse no tienen pensión o subsidio, cerca del 80% de nuestros mayores, y que mejoren la vida de las madres cabeza de familia, algo más del 50% de los hogares en el país; de darle seguridad jurídica a nuestros uniformados y proveerles el presupuesto que necesitan.

Para que el próximo Congreso pueda cumplir sus obligaciones es indispensable una votación masiva en Senado y Cámara por el Centro Democrático, el único que desde el inicio ha hecho la tarea de resistir la extrema izquierda. No hay que apoyar a quienes han votado los proyectos petristas y hoy se presentan como mansos corderos. Los uribistas deberían premiar a sus congresistas, valientes y juiciosos. Y deberían evitar el riesgo de perder su voto sufragando por movimientos que no se sabe si superarán el umbral y que están dedicados, vaya ironía, no a confrontar a Petro y su heredero sino a atacar al partido de Álvaro Uribe y a su candidata. El país no está para desperdiciar un solo voto.

Y a propósito de Paloma Valencia, la única candidata de Uribe, no hay duda de que será la ganadora de la Gran Consulta. Conocedora del país y de los problemas nacionales, con juiciosas propuestas de soluciones, ha hecho una tarea incomparable de control político, y tiene más carácter y valor que la inmensa mayoría de los varones. Ella sí ha sido coherente siempre, nunca ha sido amiga de bandidos ni ha apoyado sus iniciativas e intereses, no corre el riesgo de que le reviente algún escándalo porque no tiene rabo de paja.

Las propuestas de no votar la Gran Consulta son mezquinas, son torpes porque una votación masiva fortalece cualquier alianza futura, solo responden al miedo de que la candidatura de Paloma alce vuelo, y son antipatrióticas porque solo favorecen a Petro y su heredero. La única que gana con una consulta débil es la izquierda extrema que pretende reelegirse.

Abogado socioeconomista, especializado en derecho constitucional e internacional y derechos humanos. Fue viceministro de Justicia.

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