Columnistas
Carta a quienes todavía creen
Un mañana que trascienda la contienda electoral, lo que debería venir es la posibilidad de dialogar y volver a transitar la vida desde la comprensión en la diferencia.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


31 de may de 2026, 12:47 a. m.
Actualizado el 31 de may de 2026, 12:47 a. m.
A quienes creen y nunca dejan de creer que Colombia es un país posible.
A quienes, aun sabiendo que su voto no ganará, seguirán haciendo patria.
A quienes aman la tierra en que nacimos, más allá de ideologías.
A quienes aportan desde cada rincón, para que germine la esperanza, va esta carta.
No será fácil juntar las piezas, hacer que vuelvan a encajar, después de tantos días de odio repartido, señalamientos y poquísimas ideas, en un escenario que pareció más un campo de batalla que una fiesta democrática. Faltó un debate serio, espacios donde confrontar ideas de manera vehemente, sí, pero también respetuosa. Faltó escuchar más propuestas que defensas.
Lástima. En eso hemos quedado: en un país donde muchas figuras y quienes aspiran a gobernarnos encuentran más réditos en la ofensa, el error, la burla y las bodegas que en la posibilidad; en la diferencia que llega a acuerdos, en el llamado a la unión.
Y así fuimos cayendo en un escenario triste y tóxico, donde mucha gente ya no vota por convicción, sino en contra de quien no quiere; donde reina el fanatismo y pocas personas saben realmente qué propone para el país quien tendrá su voto. Eso parece haber pasado a segundo plano. Se vota por lo que una candidata o un candidato simboliza; se vota por nombres, no por ideas. También se vota siguiendo encuestas, porque lo importante termina siendo ganar o subirse al bus del vencedor, así sea a última hora, como hemos visto en días recientes, con tantos políticos abandonando a quienes respaldaron al comienzo. Como ocurre tantas veces en la vida, cuando los reflectores se apagan y solo permanecen quienes de verdad estaban ahí.
Se nos volvió costumbre invitar a votar demeritando y no enamorando, y ahí empezamos a perder. Dejamos de escuchar, buscando afirmación en nuestras propias ideas. Creímos que quien piensa distinto está equivocado, que es un enemigo, y así nos fuimos volviendo incapaces de reconocer y sanar.
Así que mañana, en un mañana que trascienda la contienda electoral, lo que debería venir es la posibilidad de dialogar y volver a transitar la vida desde la comprensión en la diferencia. Darnos un compás de espera, antes de activar la defensiva. Cerrar las bodegas, silenciar los gritos, dejar atrás las amenazas, las diatribas desoladoras, la desconfianza y el miedo.
Esta carta es una invitación a que, gane quien gane y pase lo que pase, sigamos dándola toda por el país. A no seguir alimentando resentimientos ni supremacías nacidas del privilegio. A dejar de asumir que pensar distinto nos hace mejores. A defender el derecho de vivir en un mismo país sin sembrar violencia, ni desprecio.
Que esta Colombia, tierra querida, sea un himno de fe y alegría. La misma de la que sacamos pecho cuando alguien de los nuestros nos llena de orgullo; cuando suena el himno antes de un partido del Mundial; cuando recibimos con papayera y banderas a quien regresa; cuando vemos las montañas en el horizonte y sabemos que ya vamos llegando; cuando saludamos al vigilante o a la señora de las arepas con la misma dignidad y cercanía con la que saludamos al gerente o a la directiva. Porque, al final, un país también se reconoce en la manera en que mira y trata a su gente.
Quizá la patria también sea eso: la suma de millones de personas distintas que, pese al cansancio y las diferencias, siguen apostándole, convencidas de que vale la pena intentarlo. Ese es el país en el que nunca dejaré de creer.
@pagope

Comunicadora Social - Periodista y Docente de la Universidad Autónoma de Occidente. Caleñísima. Con 26 años de experiencia en una sala de redacción. Entiende el periodismo como una pasión, pero sobre todo, como una manera de transformar y servir a la sociedad. Ciudad, paz, género y niñez, los temas que le apasionan.
6024455000






