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¿La historia se repite?

El elemento común es el terremoto, que ayer como hoy nos negamos a considerar como exclusivamente natural.

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Carlos Jiménez.
Carlos Jiménez. | Foto: El País.

17 de jul de 2026, 01:14 a. m.

Actualizado el 17 de jul de 2026, 01:14 a. m.

Los historiadores suelen decir que no. Que nada de lo que ocurre hoy es repetición de algo ocurrido antes. Pero como no faltan las semejanzas entre eventos pasados y presentes, han terminado por aprobar esta sentencia: “La historia no se repite, pero rima”. Como es el caso evidente de los terremotos que devastaron a Venezuela en 1812 y en 2026. Hay tantas semejanzas entre ambos eventos que uno se siente tentado a pensar que el pasado siempre vuelve, aunque tenga la cortesía de hacerlo de otra manera.

El elemento común es el terremoto, que ayer como hoy nos negamos a considerar como exclusivamente natural. La tierra tiembla y los humanos siempre damos variadas explicaciones de por qué lo hace.

Los otros elementos comunes los pone la clase de coyuntura política en la que se han producido los terremotos. En 1812, la recién creada República de Venezuela luchaba por su vida contra el ejército realista encabezado por Domingo de Monteverde. En 2026, la República Bolivariana de Venezuela lucha por su supervivencia, enfrentada a la avasalladora arremetida del imperio americano encabezado por Donald Trump.

En 1812, ocurrieron dos terremotos, con sus correspondientes réplicas. El primero, el 24 de marzo, y el segundo, el 4 de abril. El 24 de junio de 2026 también hubo dos terremotos, pero el hecho de que solo hubiera 39 segundos de diferencia entre el primero y el segundo multiplicó el efecto devastador de ambos.

Los terremotos de 1812 contribuyeron enormemente a la derrota de la República, porque impactaron sobre todo a las ciudades y provincias patriotas, causando en cambio muchos menos daños en las provincias fieles a la corona española. Porque muchos de los soldados y los oficiales patriotas quedaron sepultados bajo los escombros de iglesias y cuarteles. Y porque la Iglesia católica responsabilizó a los patriotas. “Ha sido un castigo divino por la desobediencia al Rey nuestro Señor”.

El hecho de que el primer terremoto fuera el Jueves Santo añadió credibilidad a la acusación. En 2026, el doble terremoto ha sido un nuevo golpe a la ya muy golpeada República Bolivariana, tanto por la enormidad de los daños humanos y materiales causados, como porque los medios hegemónicos los atribuyen a la ‘corrupción’ e ‘ineficacia’ del chavismo. Los evangelistas han aprovechado que los sismos fueron en la fiesta de San Juan, para achacarlos a los rituales ‘endemoniados’ con los que los afros la celebran.

Historiador y crítico de arte. Profesor de la Unviersidad Europea de Madrid y corresponsal de la revista ArtNexus en España. Es columnista del diario El Pais de Cali desde 1994.

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