Editorial

Cali-Candelaria, la vía que cobra vidas

La vía que conecta a Cali con Candelaria se ha convertido en un corredor de alto riesgo.

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Problemática Vía Cali-Candelaria
Problemática Vía Cali-Candelaria. | Foto: Aymer Andrés Álvarez

5 de ago de 2026, 02:03 a. m.

Actualizado el 5 de ago de 2026, 02:03 a. m.

Cada vez que ocurre un accidente fatal en la vía que conecta a Cali con Candelaria, se repite la misma escena: familias destruidas, comunidades indignadas, protestas, promesas de soluciones y, al cabo de unos días, el silencio. Hasta que una nueva tragedia vuelve a recordar que este corredor vial continúa siendo uno de los más peligrosos del área metropolitana.

Lo sucedido recientemente en el sector de La Nubia, donde dos adultos mayores perdieron la vida tras ser atropellados, no fue un hecho aislado. Fue la consecuencia de una suma de factores que durante años han sido advertidos por los habitantes de la zona: insuficiente iluminación, falta de infraestructura segura para los peatones, deficiente señalización y una velocidad de circulación que no corresponde a un corredor atravesado diariamente por miles de personas que viven, trabajan o estudian en sus alrededores. Tras el accidente, la comunidad volvió a bloquear la carretera para exigir soluciones como un puente peatonal y mejores condiciones de seguridad.

Sin embargo, reducir el problema únicamente a la ausencia de un puente sería un error. La vía Cali-Candelaria dejó hace mucho tiempo de ser una carretera intermunicipal convencional.

El crecimiento urbano de Cali, el desarrollo de Juanchito, La Nubia y otros sectores, así como la expansión de Candelaria, la convirtieron en una vía urbana de alta velocidad donde conviven vehículos particulares, motocicletas, transporte público, bicicletas y peatones. Esa realidad exige una infraestructura distinta a la que fue diseñada hace décadas.

No basta con construir una obra puntual después de cada accidente. Lo que se necesita es una intervención integral basada en estudios técnicos de siniestralidad, movilidad y crecimiento urbano. La seguridad vial no puede depender únicamente del comportamiento de los conductores; también es responsabilidad de quienes diseñan, administran y mantienen la infraestructura.

La discusión tampoco puede convertirse en un intercambio de responsabilidades entre el municipio, concesionarios y entidades nacionales. A los ciudadanos poco les importa quién administra cada tramo cuando lo que está en juego es su vida. Lo que esperan es coordinación institucional, decisiones a tiempo y obras que realmente reduzcan el riesgo. Eso, todo esto también tiene que ver con la cultura vial de todos. No puede ser que utilicen más el puente peatonal los motociclistas que quieren ahorrarse tiempo en ir hasta un retorno, que los mismos peatones.

Las cifras demuestran que la seguridad vial sigue siendo uno de los grandes desafíos de Cali y su área de influencia. Aunque algunos indicadores muestran una reducción en accidentes con lesionados, las muertes continúan siendo motivo de preocupación, especialmente entre motociclistas y usuarios vulnerables de las vías.

La vía Cali-Candelaria necesita un plan que combine infraestructura, control y cultura ciudadana. También es importante que haya cruces peatonales realmente seguros y controles efectivos al exceso de velocidad.

Las autoridades tienen hoy la oportunidad de demostrar que sí escuchan a la comunidad, pues ya se ha instalado nueva señalización, reductores de velocidad y cuatro nuevos puentes peatonales están a punto de entrar en funcionamiento.

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