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¿Y si miramos distintos a Cali?
Si la posesión no hubiera sido en Cali, seguramente la cicatrización de las heridas producidas en la campaña se hubiera demorado más y aquí no hay tiempo que perder.
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9 de ago de 2026, 03:20 a. m.
Actualizado el 9 de ago de 2026, 03:20 a. m.
La posesión del presidente Abelardo de la Espriella en Cali ha dado mucho tema y nos ha permitido profundizar en las diferentes maneras de ver la vida, y a esta enfocada en Cali. Como le tengo hartera infinita a quienes solo ven el lado pesimista de las situaciones y por ello jamás les surgen soluciones sino problemas, permítanme comentar lo que vi hasta el jueves a media noche:
Durante la semana por fin vimos a Dilian y a Eder conversando directamente con el nuevo Presidente de la República. Si la posesión no hubiera sido en Cali, seguramente la cicatrización de las heridas producidas en la campaña se hubiera demorado más y aquí no hay tiempo que perder. La situación de seguridad y muchos otros temas de apoyo del gobierno nacional en infraestructura, ameritan la atención inmediata del gobierno central. La calidad de anfitriones de nuestra gobernadora y del alcalde están facilitando esta interacción y adicionalmente, con las representaciones de países que se han hecho presentes en el evento.
Fui en la noche del jueves a caminar por el Peñón y a comer pizza al Inter, como ciudadano NN pues no estaba invitado a ninguno de los eventos. Quienes me habían advertido sobre los excesos de seguridad para entrar al hotel estaban totalmente equivocados. Obviamente había policía y ejército en las calles de la zona hotelera, pero desde el ingreso se percibía ambiente descomplicado, movimiento, pero todo en medio de la calidez y frescura de los nuestros. Al entrar a la pizzería, cuál no sería la sorpresa al ver en una mesa al vicepresidente José Manuel Restrepo con su familia, como las tantas familias que lo hacen en ese sitio el fin de semana. Supe que al medio día, su almuerzo había sido en la Galería de Alameda. Que buenos estos reportes de los diferentes medios de comunicación.
Al salir del Inter, invité con mi familia a una amiga de Bogotá al ‘borondo por El Peñón’. Buena caminata por el barrio que estaba en ebullición, después por el Obelisco, la casa Obeso, el parque de las gatas; la visitante estaba sorprendida de caminar las calles en la deliciosa noche caleña pues por la percepción de inseguridad, ella siempre se quedaba en el hotel. Quedó enamorada de Cali como tantos visitantes con los que hemos conversado en estos días.
Cuantos debates innecesarios sobre la poca importancia de estos eventos en Cali. A raíz de la conveniencia o no de la posesión presidencial en el Valle, he leído comentarios de quienes anotan que la COP 16 no sirvió para nada. Qué insensatez. Todo lo que hagamos, gremial, gubernamental, cultural, medioambiental, deportivamente, es de gran importancia para la ciudad. Todo suma para los ingresos de los emprendedores de la cadena turística y para el posicionamiento de la ciudad.
Solo así acabaremos con los mitos negativos sobre Cali. No nos desgastemos con debates innecesarios de si la sede del presidente de la república debe ser el centro cultural (antigua FES) o eso es un embeleco. Sencillamente mantengámosle abierta esa oficina para que el mandatario de la nación deba permanecer en Cali, con alguna frecuencia. Que bueno que el presidente no sea escaso en sus visitas, como lo han sido sus predecesores, sino que encuentre en Cali algo similar a su Barranquilla , con la misma alegría y espontaneidad de quienes vivimos en las costas de Colombia.
Metámosle optimismo a la etapa que inicia este fin de semana. Que no solo sean los éxitos de Abelardo, de José Manuel y de su equipo sino que también sea un nuevo respirar para Cali, donde criticar no sea el alimento diario; que cada día sea de fe, optimismo, trabajo, hablar bien de nuestro entorno y convencernos que cada uno de nosotros construye diariamente su futuro y el de nuestra región, y esto se hace es con fe y buena actitud.







