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La tragedia de Tenerife

Estoy seguro de que, si Owono tuviera la posibilidad de devolver el tiempo, hubiera preferido que Jesús de Miguel le anotara ese gol...

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Daniel Molina, columnista de El País.
Daniel Molina, columnista de El País. | Foto: Especial para El País

4 de nov de 2026, 11:50 p. m.

Actualizado el 4 de nov de 2026, 11:50 p. m.

Cada vez que vuelvo a toparme con el video en la televisión o en las redes sociales, la reacción de mi alma es la misma: una sensación de tristeza absoluta. Porque quienes crecimos amando el fútbol, jamás vamos a un estadio pensando que justo ese día puede ocurrir una calamidad tan grande como la muerte de un futbolista.

Esta semana la noticia deportiva en España y el mundo fue desafortunadamente esa: el fallecimiento del delantero del Tenerife Jesús de Miguel luego de recibir una fuerte entrada del arquero del Andorra, Jesús Owono, cuando ambos fueron a la disputa de un balón dividido. Las imágenes son muy fuertes, y las repercusiones que el caso ha tenido también.

Lo primero, como es lógico, es ponerse en el lugar de los familiares del atacante, que, decidido, corrió hacia el balón sin llegar a imaginarse que esa sería la última jugada de su vida, y que sus allegados, de ahora en adelante, tendrán que convivir con el dolor de su ausencia.

Sin embargo, es inevitable no pensar también cómo se debe estar sintiendo el meta Owono, no solo por el sentimiento de culpa que va a tener de aquí al último de sus días, sino también por la cantidad de comentarios racistas y de odio que ha recibido por aquella fatal acción.

La idea aquí no es exculparlo, pero sepultar a Owono es la salida más discriminante, y por ende la más fácil de esta sociedad experta en juzgar según las conveniencias y la doble moral. Porque si de algo estoy convencido es que el arquero africano salió con esa determinación para evitar que le marcaran un gol y jamás con la intención de hacerle daño a un colega.

Estoy seguro de que, si Owono tuviera la posibilidad de devolver el tiempo, hubiera preferido que Jesús de Miguel le anotara ese gol, así eso significara haber sido criticado por abandonar su área de esa manera y regalar la portería. Pero desafortunadamente, la vida no funciona así, y es casi imposible calcular los efectos que puede llegar a tener un movimiento brusco sin mala intención.

En ese orden de ideas, lo único que me parece respetable es lo que quiera hacer la familia del goleador del Tenerife en materia legal y espiritual. Solo ellos sabrán qué balanza utilizarán para juzgar a Owono, y lo único que deberíamos hacer nosotros, los de afuera, es callar y respetar esa decisión.

Periodista apasionado por los deportes, los goles, la literatura y la redacción digital. Vinculado a mi casa, El País, desde el 2013.

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