Columnistas
La reconciliación con el pasado
“Nada se opone a la noche”, es un viaje al centro del dolor, a la memoria, al amor y a la necesidad de ir al fondo de los hechos para conocer la verdad.
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2 de ago de 2026, 12:27 a. m.
Actualizado el 2 de ago de 2026, 12:27 a. m.
Me encontraba escribiendo sobre el tema del abuso sexual perpetrado contra menores de edad indefensos por familiares adultos, cuando por recomendación de un paciente me cayó en las manos, el libro ‘Nada se opone a la noche’ de la autora francesa Delphine de Vigan (Anagrama 2012).
Lo leí en tres noches porque es difícil soltar una autobiografía tan bien escrita, valiente, franca y descarnada. El libro comienza con un hecho brutal, el momento en cual la autora encuentra a su madre muerta en extrañas circunstancias. Aparentemente un suicidio. A partir de ese momento, la autora investiga exhaustivamente las circunstancias por las que había atravesado su madre y decide reconstruir la vida de ella para entender quién fue verdaderamente su madre, cómo llegó a ese final y qué secretos cargaba la familia. Para lograr su objetivo, se apoya en cientos de fotografías familiares, videos en Super 8 que de manera compulsiva había tomado su abuelo durante las vacaciones, revisión de diarios, y conversaciones con sus hermanos. Con todos esos fragmentos, la autora va armando un rompecabezas que se remonta varias generaciones. Lo que descubre es la historia de una familia, donde todo es apariencias y la supuesta felicidad está llena de profundas grietas.
La madre de la autora tiene una infancia que a primera vista es idílica, pero que está marcada por el dolor irreparable del abuso sexual a manos de su propio padre, del abandono periódico por parte de una madre distante y extraña. Además, debe enfrentar durante su vida una multitud de problemas que culminan con un trastorno mental severo.
El libro es un acto de valor por parte de esta autora. Es también una reflexión sobre la verdad, el duelo, el dolor psicológico y la culpa. A medida que avanzan los relatos, aparecen los traumas transmitidos de generación en generación, la fragilidad, la fuerza de las apariencias y la necesidad de una hija que quiere aclarar el origen de su sufrimiento y el de sus familiares.
Es un libro incómodo de leer porque no oculta nada. La autora habla sin tapujos acerca del abuso sexual que sufrió su madre, de los trastornos mentales y de una familia caótica en la que ocurrieron varios suicidios. Describe con claridad la habilidad de sus parientes más cercanos para disimular su disfuncionalidad y relata la manera como una familia puede guardar secretos por muchos años.
Esta obra se constituyó en un éxito inmediato y ha ganado varios premios, dejando pocas dudas de que este tipo de secretos inconfesables existen y que son mucho más frecuentes de lo imaginado. El libro deja en claro la necesidad imperante de conocer más testimonios que revelen situaciones de abuso sexual intrafamiliar. Hablar la verdad con familiares y amigos y hacer las denuncias, es el primer paso para empoderar a víctimas indefensas. Y ese empoderamiento puede evitar que infortunadas circunstancias, que no pudieron evitarse, les destruya la vida.
“Nada se opone a la noche”, es un viaje al centro del dolor, a la memoria, al amor y a la necesidad de ir al fondo de los hechos para conocer la verdad. Se trata de una lectura muy dura, pero muy necesaria que recuerda la importancia de nombrar lo que duele para poder reconciliarse con el pasado.

Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud.







