Columnistas
Historia de la Catrina
En 2010 cumplió 100 años, hecho que motivó celebraciones en toda la República Mexicana.
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11 de may de 2026, 12:26 a. m.
Actualizado el 11 de may de 2026, 12:26 a. m.
La Catrina es el símbolo del Día de los Muertos en México. Está presente desde 1910 y forma parte fundamental de la cultura mexicana; no es solo un disfraz. Su autor, José Guadalupe Posada, oriundo de Aguascalientes, falleció en 1913 sin conocer el impacto que tendría su creación.
Inicialmente, creó la Calavera Garbancera como una burla hacia las personas que, aun teniendo raíces indígenas, dejaron de vender maíz para vender garbanzos, pretendiendo ser europeos —más españoles o franceses— y renegando así de su propia raza, herencia y cultura. La imagen representa una calavera ataviada con un sombrero de plumas a la moda europea de la época.
Fue el pintor muralista Diego Rivera quien le dio el atuendo porfiriano, con una estola emplumada que representa al dios Quetzalcóatl (la serpiente emplumada), una de las deidades más importantes y complejas de la civilización mesoamericana. Esta representación quedó plasmada en su mural ‘Sueño de una tarde dominical’ en la Alameda Central, donde aparece la calavera tomada de la mano de su creador, José Guadalupe Posada, junto a Diego Rivera en su versión infantil, y detrás de ellos Frida Kahlo.
El mural fue pintado al fresco en 1947 para el Hotel del Prado, ubicado en el centro histórico de la Ciudad de México. Tras ser semidestruido en el terremoto de 1985, actualmente se encuentra en el Museo Mural Diego Rivera, lugar que visito cada vez que voy a México.
Es importante resaltar que ‘La Catrina’, siendo una invención popular, se ha convertido en un ícono artístico plasmado en lienzos y en una parte esencial de la cultura mexicana, especialmente del Día de los Muertos, celebrado el 2 de noviembre. En el Siglo XXI, también es un producto de la globalización: se han realizado películas, cortometrajes, dibujos, canciones, versos y poemas inspirados en ella.
En 2010 cumplió 100 años, hecho que motivó celebraciones en toda la República Mexicana. Durante el bicentenario de la Independencia, fue una de las figuras que desfiló por las principales avenidas de la Ciudad de México, donde millones de personas se disfrazan de catrinas.
En 2015 se realizó una fiesta inigualable en esta fecha, con multitudes disfrazadas, avenidas repletas de comida mexicana autóctona y arte, conmemorando la memoria de los muertos y de los vivos, e invitando a vivir plenamente y a honrar a los difuntos sin importar riquezas ni estatus.
Finalmente, La Catrina deja una enseñanza para las nuevas generaciones: todos terminamos siendo calaveras, y es un recordatorio de la impermanencia del ser humano en la Tierra.

Cirujano urólogo, docente universitario, escritor y columnista. Fue director del servicio de urología en el Valle del Cauca por 25 años y también fue director de la Clínica Rafael Uribe.
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