Columnista
Engaño
La capacidad del Presidente de distraer al país de los asuntos importantes, es decir, de engañar a los ciudadanos es magistral.
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1 de mar de 2026, 12:47 a. m.
Actualizado el 1 de mar de 2026, 12:47 a. m.
Si algo debe reconocérsele al presidente Petro es su habilidad para cambiar la discusión nacional cuando la que hay no le conviene. Viéndose acorralado por la opinión a raíz del asesinato de Kevin Acosta y el impacto negativo para sus candidatos en las elecciones, varió radicalmente el tema y salió a cuestionar la transparencia del proceso electoral. No tardaron las instituciones, los medios y aspirantes de la oposición en caer en el juego.
El riesgo electoral no está en la Registraduría. Recae en la combinación de mecanismos truculentos puestos en marcha por el Gobierno para incidir en la voluntad ciudadana. El incremento del salario mínimo, el golpe al de los congresistas, la creación de miles de puestos, la contratación billonaria en vísperas de entrar en vigor la ley de garantías y la intimidación de los grupos criminales son las verdaderas amenazas de las elecciones.
Si fuese poco, el Gobierno ordenó la transferencia de recursos de los fondos privados de pensiones de quienes se pasaron a Colpensiones a esta entidad, en contravía de la ley y en detrimento del interés de los ahorradores. Estamos ad portas de que le ingresen $27 billones de pesos, liberándole caja al Gobierno Central (pues de lo contrario tendría este que girárselo a Colpensiones). Dinero que no demorará en irrigar el proceso electoral.
A lo que se suma la expedición de un decreto en el marco de la emergencia económica, que levanta la restricción para contratar directamente evadiendo la ley de garantías. La explicación, la urgencia de conjurar daños asociados a las inundaciones. Si no se tratase de un Gobierno que a diario incurre en la malversación de recursos, quizá habría menos prevención. Pero la suspicacia en este caso es bien fundada. Más en época de elecciones.
Lo señalado devela una vez más la estrategia del presidente Petro de tender un manto de duda sobre las elecciones señalando a otros de un posible fraude, cuando es él quien lo estaría fraguando en beneficio de los candidatos de su partido. Lo hace, en el momento preciso, para desviar una vez más la atención de los ciudadanos de los problemas más apremiantes. Para que voten sin tener presente el caos en el que ha sumido a Colombia.
Ningún observador objetivo podría desconocer la dramática situación de Colombia. Si bien la economía crece, lo hace por debajo de lo esperado y lo posible, y muchos sectores están mal. El deterioro del orden público y la inseguridad son cada día más alarmantes, la pérdida de autosuficiencia en gas se siente cada día más en el bolsillo de los más pobres, la vivienda de interés social es cosa del pasado y la crisis e irresponsabilidad fiscal es aterradora.
Lo más grave, sin embargo, es la destrucción deliberada, dolosa y sistemática del sistema de salud y que el Ejecutivo evade con astucia. El caso de Kevin, que transita al olvido, es uno más. He señalado y lo reitero: el Ministro de Salud y el presidente deberían estar presos. Se anuncian investigaciones que no llegan a los verdaderos responsables, a los determinadores. La vida no vale para este Gobierno, en especial la de los más vulnerables.
La capacidad del presidente de distraer al país de los asuntos importantes, es decir, de engañar a los ciudadanos es magistral. La prueba, el respaldo en las encuestas y la probabilidad de perpetuación del régimen, siendo el más nefasto, perverso, indolente e indecente en la historia de Colombia. Pero no es hora de repartir culpas, sino de crear mayor conciencia de los responsables. Y no voltear la página de los temas críticos, como la muerte de Kevin, no sea que nos quedemos atascados en la de estiércol en la que hoy nos encontramos.

Abogado y doctor en política de la Universidad de Oxford. Se desempeñó como Ministro de Educación, Embajador en La Haya, Alto Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana, y Director de El País de Cali. Fue presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas. Actualmente es rector de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.
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