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El Palacio Nacional

Si Cali es Cali, es en gran medida por haber sido un nudo de comunicaciones de importancia estratégica para toda la nación.

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Carlos Jiménez.
Carlos Jiménez. | Foto: El País.

11 de sept de 2026, 01:55 a. m.

Actualizado el 11 de sept de 2026, 01:55 a. m.

A mi me parece buena la idea de Abelardo de la Espriella de abrir sedes de la Presidencia de la República en Cali y en Barranquilla. Representa un rñeconocimiento, así sea puramente simbólico, tanto de la necesidad de descentralizar el poder político y administrativo como de reconocer la enorme importancia del Occidente colombiano. Articulado por el río Cauca y al que pertenecen tres de las cuatro ciudades más importantes del país y otras que le siguen en importancia: Cartagena, Pereira, Manizales, Armenia, Popayan.

Discrepo eso sí de la decisión de ubicar dicha sede presidencial en el que hoy es un centro cultural, situado enfrente del Teatro Enrique Buenaventura. Benjamín Barney ha dado buenas razones para oponerse a dicha elección, a las que sumo que dicho edificio, aunque haya sido diseñado por un arquitecto tan extraordinario como fue Rogelio Salmona, no es ni bueno ni malo: es anodino.

Yo prefiero en este caso el Palacio Nacional y no solo por su emplazamiento en la Plaza de Cayzedo y por la calidad monumental de su arquitectura. También lo prefiero porque representa una época en la que la importancia estratégica de Cali fue reconocida por el Gobierno Nacional de entonces, hasta el punto de apoyar decididamente su diseño y construcción y de bautizarlo con todas las letras: Palacio Nacional. Hay que recordar que, cuando el Valle se constituyó en Departamento separado del Cauca, su población apenas superaba en pocos cientos de habitantes a la vecina Palmira. Y si pronto creció hasta multiplicar exponencialmente dicha ventaja y convertirse en la ciudad colombiana con más alta tasa de crecimiento económico y demográfico hasta bien avanzado el Siglo XX, fue por obra y gracia del Ferrocarril del Pacífico.

El ferrocarril que conectó a la estratégica zona cafetera del país con el océano Pacífico y por esa vía con el mercado mundial. Obra completada por la Carretera al Mar, que ofreció una alternativa a la representada por el río Magdalena a la conexión de Bogotá con el mar. Recuerdo estos hechos, tanto para enaltecer la importancia histórica del Palacio Nacional, como para subrayar que, si Cali es Cali, es en gran medida por haber sido un nudo de comunicaciones de importancia estratégica para toda la nación. Si quiere tener un futuro tiene que exigir a Abelardo aquello que Petro prometió y no pudo cumplir: construir el ferrocarril Buenaventura/ Barranquilla.

Historiador y crítico de arte. Profesor de la Unviersidad Europea de Madrid y corresponsal de la revista ArtNexus en España. Es columnista del diario El Pais de Cali desde 1994.

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