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El nuevo POT: ¿Oportunidad perdida?

Las ciudades compiten por recursos del Estado central, la inversión internacional, la atracción de talento y de empresas que generan oportunidades y empleos.

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Antonio de Roux
Antonio de Roux | Foto: El País

27 de jul de 2026, 12:43 a. m.

Actualizado el 27 de jul de 2026, 12:43 a. m.

Alejandro Eder es uno de los caleños que más ha estudiado y sabe de desarrollo, economía y sostenibilidad urbanas, pero quien por fuerza de las circunstancias ha debido sustraerse del proceso de expedición del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial (POT). Le tocó limitarse al papel de observador en la confección de un instrumento planificador que parece responder a las necesidades de Cali y a las expectativas de los ciudadanos.

El protagonismo del trámite recayó exclusivamente en funcionarios de Planeación Distrital, profesionales esforzados, pero quienes carecieron de la guía especializada y la visión integradora que las circunstancias requerían. Su referente fue un alcalde Ad Hoc sub alterno de Armando Benedetti en el Ministerio del Interior y quien poco o nada sabía de Cali.

Así no hubo quien velara por la incorporación de aprendizajes enriquecedores como los surgidos de la visita a Curitiba, la primera ciudad del mundo en conciliar desarrollo urbano y sostenibilidad ambiental. Un viaje al que fueron invitados altos funcionarios de Planeación Distrital. Al parecer tampoco se integraron las contribuciones del arquitecto coreano Young Hoon Kwaak, reconocido universalmente por su aporte la transformación de varios centros urbanos del sudeste asiático, y quien estuviera en Cali trabajando en prospectiva urbana por invitación de la denominada ‘Iniciativa Cali 500′.

El nuevo POT está llamado a regir por doce años y debería ser la oportunidad de una revisión radical del rumbo urbano si no deseamos quedar atrasados frente a Barranquilla, Medellín, Bucaramanga, Pereira, entre otras pujantes capitales de departamento. Para competir nuestro POT debe tener una perspectiva renovadora, incluso disruptiva sobre las dinámicas sociales, la economía, los desafíos ambientales, las necesidades territoriales y el urbanismo. Las ciudades compiten por recursos del Estado central, la inversión internacional, la atracción de talento y de empresas que generan oportunidades y empleos. El POT está llamado a crear la plataforma espacial, condición necesaria para que todo eso pueda materializarse.

Las críticas al proyecto de POT son múltiples. Con relación a los aspectos territoriales y urbanísticos se mencionan, entre otras:

1-Se desplaza a otros municipios la solución de gran parte del déficit de vivienda caleña. Al limitar la posibilidad de oferta de vivienda en nuestro suelo se cederán a otros municipios recursos inmensos por concepto de impuesto predial y complementarios, lo que implicará grave detrimento sobre las finanzas de Cali.

2-No se registra articulación de visión e iniciativas con el Área Metropolitana (AMSO).

3-Se imponen excesivas cargas urbanas y pagos adicionales por usos y aprovechamientos, anulando la viabilidad financiera de muchos proyectos.

4-No se acoge la regulación del orden nacional referente a la compensación por concepto de obras de carga general acometidas por el desarrollador del proyecto.

5-Tampoco se integran las normas nacionales sobre bienes de interés cultural que disponen la compensación mediante derechos de edificabilidad.

6-Se afecta gravemente la habitabilidad de varios sectores residenciales como sucede en el Oeste de la ciudad y el sector de Pance.

En cuanto a los asuntos ambientales hay otros motivos de glosa:

1-El proceso de concertación con la autoridad ambiental regional CVC, y el celebrado entre el Distrito y el Dagma, no cumplieron los parámetros de publicidad, participación transparencia y controversia exigidos por el Acuerdo de Escazú (Ley 2273 de 2022).

2- Despreciando la evidencia técnica, el rigor de los estudios de soporte y la conveniencia general, mantuvieron la política de tierra de nadie al negar el tratamiento de expansión urbana a zonas con riesgo inminente de invasión, pero con potencial para un desarrollo respetuoso del ambiente.

3-Según información que circula y en contraste con lo anterior, durante la concertación ambiental habrían incluido áreas para expansión sin estándares técnicos y no consideradas en el documento oficial de soporte.

Las situaciones materia de preocupación pueden ser subsanadas en las dos etapas que faltan para aprobar el texto. Estas son el estudio por parte del Consejo Territorial de Planeación y la consideración por el Concejo Distrital. Ojalá como producto de tal examen queden resueltas las dudas y posibles defectos de manera que el nuevo POT no sea oportunidad perdida; instrumento de conveniencia y solidez legal discutibles.

Hay dos hechos que llaman al optimismo sobre la posibilidad de que el proyecto de POT pueda tener un nuevo aliento. El primero es la designación como Directora de Planeación de la profesional Vanessa López Rojas, economista con magister en políticas públicas y más de catorce años al servicio del Distrito de Cali. Ella por su formación y experiencia, aportará una perspectiva amplia, interdisciplinaria, para que la ciudad avance hacia la concreción de sus grandes propósitos colectivos.

Por otra parte, constituye buen augurio el próximo nombramiento de un nuevo Alcalde Ad Hoc por parte del Gobierno Nacional entrante. El funcionario que escojan debe ser un protagonista de altas calidades, quien conozca bien el contexto local incluyendo sus desafíos y posibilidades. Además es necesario que domine la normatividad e instrumentos aplicables, y tenga una perspectiva refrescante e independiente con relación a lo avanzado.

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