Columnistas
Diez ‘consejos éticos’ para los diversos candidatos y candidatas
Estas recomendaciones, en mi opinión, no tienen color político y menos son propiedad de algún sector social colombiano
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4 de feb de 2026, 02:25 a. m.
Actualizado el 4 de feb de 2026, 02:25 a. m.
Dado que el próximo 8 de marzo estaremos eligiendo a los próximos integrantes del Senado de la República y de la Cámara de Representantes, y que el 31 de mayo del presente año, en primera vuelta, elegiremos presidente y vicepresidente de Colombia, he considerado oportuno, a partir de mi propia experiencia de vida, hacer algunas recomendaciones a los diversos candidatos y candidatas.
Esas recomendaciones, que denomino ‘Consejos Éticos’, en mi opinión no tienen color político y menos son propiedad de algún sector social colombiano. Sin embargo, sí son necesarios en la vida pública, sobre todo cuando nuestras acciones y decisiones tienen incidencia sobre los demás. Estos “Consejos Éticos” son los siguientes:
Primero: valor de la palabra, con el fin de rescatar la concepción democrática según la cual en la vida de los seres humanos no todo vale, y en la que el valor de la palabra, verbal o escrita, debe caracterizar siempre a las personas, a fin de convertirla en una verdadera expresión pública de compromiso.
Segundo: cero tolerancia con las diversas expresiones de corrupción y con la cultura de los avivatos.
Tercero: cero tolerancia con la nefasta y antidemocrática práctica de compra y venta de votos o de intercambiar favores institucionales por votos.
Cuarto: No prometer en las campañas electorales aquello que luego, desde en el Estado, no se puede cumplir.
Quinto: cero tolerancia con todas aquellas personas que no tienen gobierno ‘malo’ y que siempre ven al Estado como su ‘vaquita lechera’.
Sexto: cero tolerancia con las diversas manifestaciones de violencia, independientemente de dónde provengan o de quien las ejerza.
Séptimo: cero tolerancia con las desigualdades sociales y ambientales, así como con todas las expresiones de discriminación.
Octavo: compromiso público con la defensa del patrimonio público y con la práctica transparente de rendir periódicamente cuentas por escrito sobre la gestión de gobierno o sobre el ejercicio de los cargos públicos, así como sobre el manejo de cada uno de los recursos públicos.
Noveno: promoción, a todo nivel, de la política pública del diálogo social y del saber escuchar siempre a la gente.
Décimo: compromiso con la política pública de gobernar desde las regiones, con la colaboración de los gobernadores departamentales y los alcaldes municipales, promoviendo siempre mecanismos de presupuesto participativo bajo la figura pública de que ‘todos ponen’.
En las tareas legislativas y de gobierno no podemos olvidar que una responsabilidad democrática de los servidores públicos, o de quienes aspiren a ocupar dichos cargos, es llegar a ellos para servir con dedicación a la población, empezando por los niños y las niñas, y no para que la población urbana o rural se convierta en áulicos de los gobernantes y demás servidores públicos.
Reiterando que la ética no puede estar al servicio de los intereses particulares de ningún partido o movimiento político, ni mucho menos de intereses personales, es importante recalcar que sin nortes éticos las personas seremos siempre un cero a la izquierda.
De modo que invito a las personas que vamos a votar en Colombia, tanto en las próximas elecciones parlamentarias como presidenciales, a que en ellas nos muevan, ante todo, sentimientos y nortes éticos que no son patrimonio político de la derecha, del centro o de la izquierda colombiana, sino que son, sencillamente, un patrimonio democrático de la gente y de su derecho a vivir mejor y en convivencia pacífica.

Exministro de Trabajo, exvicepresidente de Colombia, exgobernador del Valle
6024455000





