Columnistas
De posesiones y otros demonios
Bienvenido, presidente Abelardo De La Espriella, estamos encantados de ser la sede de su posesión, lo recibimos con los brazos abiertos, igual que Cristo Rey.
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4 de ago de 2026, 02:32 a. m.
Actualizado el 4 de ago de 2026, 02:32 a. m.
Pareciera que en el resto del país no se habla de otra cosa que de la posesión presidencial, pero en Cali es algo que se menciona en voz baja, con temor por lo que ‘pueda pasar’. En la homilía del domingo, el sacerdote recomendó a los feligreses, al final de la misa, quedarse en casa el próximo viernes, “no es por meterles miedo, pero uno nunca sabe lo que pueda pasar”.
Y hasta tiene razón, por eso la alcaldía de Cali está ofreciendo 500 millones de pesos de recompensa por información que permita prevenir, evitar, anticipar y neutralizar cualquier acción terrorista o de alteración del orden público. Esta política de seguridad prepago para anticipar el crimen me recuerda la película ‘Minority Report’, donde Tom Cruise comandaba una unidad policial especializada en llegar antes que los criminales al lugar del delito, antes de que se produjera, gracias a poderes paranormales que les permitían saber lo que iba a pasar en los siguientes minutos.
Tanto se ha hablado de los motivos por los cuales el presidente Abelardo de la Espriella, a quien llamaremos de ahora en adelante ADLE, escogió a Cali como sitio de su posesión presidencial, que nadie menciona el gesto político de meterse a una ciudad petrista de pura sangre y posesionarse en ella contra viento y marea. En Puerto Rellena estará la oposición en un plantón custodiando el monumento a la resistencia, al que ojalá no le pase nada para que no se arme el ‘tierrero’, la primera línea le está construyendo alrededor una especie de muralla para protegerlo, mejor que se entretengan en eso y no en provocar desmanes.
Bienvenido, presidente ADLE, estamos encantados de ser la sede de su posesión, lo recibimos con los brazos abiertos, igual que Cristo Rey, ya queremos conocer cuál será su estilo de gobierno, que por lo que vemos, estará alejado de los protocolos tradicionales y del que Petro llamó “frío y feo palacio” y que usted ha prometido convertir en museo. Todos los funcionarios a comprar la guayabera para viajar a Barranquilla, que será la sede principal del gobierno, y a Cali que será la sede alterna. Vamos a ver cómo sale este experimento que solo tiene como antecedente el gobierno de Rafael Núñez que prefirió quedarse ejerciendo la presidencia desde Cartagena, en su casa frente al mar, acompañado por su esposa Soledad Román.
La primera posesión presidencial que me tocó cubrir como periodista fue la de César Gaviria en medio de la paranoia por los atentados terroristas de Pablo Escobar, el sitio escogido fue la plaza Núñez detrás del Capitolio Nacional donde está además la estatua del presidente cartagenero que dejó como principal legado una Constitución que ya había sobrepasado los 100 años y cuya reforma era la principal bandera del presidente Gaviria.
Luego vino la posesión del presidente Samper en la plaza de Bolívar, acto sacudido por el escándalo de los narcocassettes que vinculaba a su campaña con el Cartel de Cali, recuerdo el evento como austero y rápido con la presencia entre otros invitados de Fidel Castro con quien habíamos retomado las relaciones diplomáticas hacía muy poco tiempo y que, por supuesto, se robó el show y opacó la presencia de otros presidentes y del entonces príncipe Felipe que vendrá esta semana a Cali coronado como rey.
La de Pastrana también fue en la plaza de Bolívar, adornada con millones de rosas y claveles, y con la presencia de lo más rancio de la sociedad bogotana, su discurso estuvo dedicado a la negociación de paz que iba a comenzar con las Farc en el Caguán y que terminó en un desastre que le abrió las puertas de la presidencia a Álvaro Uribe quien llegó prometiendo mano dura y cuya posesión estuvo ambientada precisamente por las Farc que lanzaron un ataque con rockets desde un barrio aledaño al centro de la capital causando la muerte de 17 habitantes de la Calle del Cartucho a donde fueron a parar los cohetes. Los asistentes y periodistas que estábamos en el interior del Congreso, donde se llevaba a cabo la ceremonia, creímos que las explosiones eran de cañonazos ceremoniales pero al confirmar que se trataba de un ataque terrorista varios presidentes entre ellos Chávez de Venezuela y el de Argentina, Eduardo Duhalde, fueron sacados por sus escoltas del recinto de forma apresurada.
La segunda posesión de Uribe también fue en el congreso, rápida y austera, y dejó como recuerdo la banda presidencial al revés que le colocó la entonces presidenta del senado Dilian Francisca Toro.
Juan Manuel Santos repitió la plaza de Bolívar y comenzó su discurso agradeciéndo al presidente Uribe por su apoyo para llegar a la presidencia pero a los dos días esa relación se rompió para siempre cuando Hugo Chávez visitó la quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta y se restablecieron las relaciones diplomáticas con Venezuela.
Iván Duque también escogió la plaza de Bolívar pero, como un presagio de lo que sería su gobierno, la lluvia y el viento acompañaron la ceremonia, como señal de los chaparrones que le tocó sortear, comenzando por la pandemia del Covid 19 y el paro nacional que llevó a la presidencia a Gustavo Petro.
Y la de Petro… fue la más ostentosa que recuerde, con una primera demostración de poder, cuando ordenó a las fuerzas militares el traslado de la espada de Bolívar hacia la plaza que lleva su nombre, la banda presidencial no se la impuso el presidente del Congreso, Roy Barreras, sino la hija del líder guerrillero Carlos Pizarro, el resto es una historia que termina este viernes.








