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De la Espriella, Presidente Electo

Los gobiernos que intentan capturar el Estado para perpetuarse como era el deseo de Petro a través de Cepeda, terminan derrotados por la propia fuerza de las instituciones y de los ciudadanos.

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Jorge Alberto Criales.
Jorge Alberto Criales. | Foto: El País

4 de jul de 2026, 02:14 a. m.

Actualizado el 4 de jul de 2026, 02:14 a. m.

Colombia votó en paz en los comicios del pasado 21 de junio y ganaron la organización electoral y la ciudadanía. Un hecho relevante es que más allá de amenazas de seguridad no se logró opacar la jornada. La votación se desarrolló con normalidad y las autoridades pudieron garantizar el derecho al sufragio. Una vez más, la organización electoral del país demostró ser sólida y confiable como nuestra democracia.

Con dineros públicos se ayudó a financiar la campaña de Iván Cepeda. Contratación directa masiva, incremento desmedido de la burocracia a través de las Órdenes de Prestación de Servicios, OPS, y propaganda estatal. Todo lo anterior configuró una maquinaria política financiada con el dinero de los contribuyentes. El contraste es claro: mientras el país enfrenta un déficit fiscal sin antecedentes, el presupuesto de la nación se utilizó a manos llenas para apoyar al candidato del gobierno.

Cuando el presupuesto público se convierte en herramienta de campaña y las instituciones se usan para amarrar votos, la democracia deja de ser una competencia de ideas. Los gobiernos que intentan capturar el Estado para perpetuarse como era el deseo de Petro a través de Cepeda, terminan derrotados por la propia fuerza de las instituciones y de los ciudadanos.

El proceso electoral de la segunda vuelta de las presidenciales tenía una importancia especial ya que definía el rumbo de Colombia en los próximos años. El desafío prioritario era defender nuestra democracia. El futuro del país dependía de las decisiones que tomaran los ciudadanos en este momento crucial.

Para la Misión de Observación Electoral, MOE, de la Unión Europea, el pasado proceso electoral fue transparente y eficiente. Esta Misión considera que la jornada electoral transcurrió de forma pacífica y bien organizada. 141 observadores electorales de la Unión Europea desplazados en 30 de los 32 departamentos, respaldaron la legitimidad de las votaciones y el preconteo de la segunda vuelta presidencial.

Destacó la MOE la buena organización y el blindaje institucional que garantizó unos comicios en paz, a pesar de las alertas sobre posibles alteraciones del orden público. Además, en un 99,99 % coincidió el preconteo con el escrutinio de los jueces y notarios, lo que ratifica los altos niveles de confiabilidad y eficiencia del sistema implementado por la Registraduría.

El que el Consejo Nacional Electoral, CNE, haya declarado oficialmente a Abelardo De la Espriella como presidente electo de Colombia, luego de la conclusión del escrutinio que tardó solo tres días, refleja la solidez y las garantías de nuestro sistema electoral. Por lo tanto, todo está dado para que Abelardo De la Espriella y su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, lleguen a la Casa de Nariño el próximo 7 de agosto.

La victoria del abogado De la Espriella inclinó más la balanza regional hacia la derecha. Argentina con Javier Milei; Chile con José Antonio Kast; Perú con Keiko Fujimori; Bolivia con Rodrigo Paz y Ecuador con Daniel Noboa, dejan atrás la ola izquierdista en América Latina. En la región, un total de 11 países están gobernados por presidentes de derecha y con los triunfos de los nuevos presidentes de Colombia y Perú, sumarían 13.

Para quienes creemos en la democracia, en la Constitución de 1991, en devolverle la dignidad a la Presidencia de la República y en construir país en vez de destruirlo, ganamos con el triunfo de Abelardo de la Espriella.

Columnista El País

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