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¿Cómo evitar la ruptura de una relación?
Probablemente hay muchas formas, pero la principal es elegir bien desde el comienzo.
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19 de abr de 2026, 12:55 a. m.
Actualizado el 19 de abr de 2026, 12:55 a. m.
¿Cómo mejorar el pronóstico de una relación de pareja, si sabemos que la mitad terminan en ruptura?
Probablemente hay muchas formas, pero la principal es elegir bien desde el comienzo. Y luego hacerse algunas preguntas fundamentales a lo largo del proceso, pero ojalá desde muy temprano, tratando de ser muy franco en las respuestas:
¿Estoy eligiendo por la necesidad de salir de una situación indeseable, o por conveniencias personales (soledad), socioeconómicas, legales o de cualquier otra naturaleza?
¿Acepto condiciones que no soy muy justas, ni equilibradas? Olvidando que tolerar injusticias es una debilidad del carácter, que al final siempre sale muy costosa.
¿Está mi pareja tan comprometida como yo en esta relación? ¿Es decir, es capaz de amarme en una medida comparable a mi amor?
¿Se merece mi pareja mi entrega incondicional?
¿Tengo la tendencia a no aceptar los detalles de deslealtad, desafecto y desinterés que tiene por mí, sino cuando ya es demasiado tarde? Lo anterior, a pesar de que mis allegados me lo han dicho.
¿He tolerado imposiciones, caprichos o incluso abusos, disculpándolos como detallitos sin importancia? Como por ejemplo cerrar los ojos a las manifestaciones, grandes, pero especialmente pequeñas de falta de claridad, aprovechamiento, egoísmo, frialdad, deslealtad, desconsideración o incluso deshonestidad.
¿Me la paso echándome y creyéndome mis propias mentiras? Por ejemplo, “que todo está bien, que las dificultades que tenemos son pasajeras, que lo hizo sin culpa, que fue un olvido involuntario sin importancia” etcétera.
¿Que teníamos claro el tema económico, cuando en realidad nunca lo planteamos con absoluta claridad? Y tal vaguedad se prestó para muchos malentendidos. No en vano se dice que, si en una relación de pareja los asuntos de dinero no están claros, el resentimiento de ambos lados es inevitable.
¿Tiendo a minimizarlo todo y a utilizar eufemismos (“Necio”: cuando es infiel; “Ahorrativo”: cuando en realidad es tacaño).
¿Tengo la tendencia a considerar que lo importante es abstenerse de comentar asuntos problemáticos, para mantener viva la relación y evitar momentos incómodos? Olvidando que la vida le pasa elevadas cuentas de cobro a quienes se abandonan a la comodidad y a quienes sufren de la compulsión por conciliarlo todo.
¿Casi nunca expreso mi rabia para evitarme problemas? Olvidando que la rabia guardada siempre se cobra en distintas formas: “puyas”, “detallitos”, “malentendidos”, “olvidos” y “equivocaciones”. Todos ellos comportamientos pasivo-agresivos que han ido destruyendo la relación.
¿Soy responsable (al menos en parte) por no haber hecho nada efectivo para solucionar las dificultades, lo cual ha aumentado el resentimiento y el deterioro de la relación?
La incapacidad de formularse estas preguntas y de solucionar los temas que ellas plantean, ensombrece el pronóstico de la vida de pareja, hace grandes los problemas pequeños y se presta para sorpresas muy desagradables.
Las preguntas planteadas pueden abrir la puerta a un diálogo, permitiendo que las dificultades se hablen sin miedo antes de que sea demasiado tarde, bien sea para componer lo que tiene solución o para no prolongar lo que no tiene arreglo.

Carlos E. Climent es médico de la Universidad del Valle y psiquiatra de la Universidad de Harvard. Durante30 años trabajó en el Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle, y durante 20 se desempeñó como miembro del Panel de Expertos en Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud.
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