Cali
Del ‘Maluma’ al chontaduro, la revolución saludable que conquista los colegios de Cali
A través del plan ‘Platos’ y una estrategia que vincula a tenderos, padres y estudiantes, la capital del Valle se convierte en referente mundial de alimentación saludable en entornos escolares.
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27 de jul de 2026, 11:04 p. m.
Actualizado el 27 de jul de 2026, 11:14 p. m.
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Como parte de la Alianza de Ciudades Saludables, una red global de más de 70 ciudades apoyada por Bloomberg Philanthropies y la OMS, Cali implenta una ambiciosa estrategia para combatir enfermedades como la diabetes y la obesidad desde el pupitre
El País habló con Melisa Córdoba, subdirectora regional de la Alianza, y Sara Rodas, secretaria de Educación de Cali, sobre cómo están logrando que los niños prefieran un jugo natural antes que una bebida azucarada.
¿Qué es exactamente la Alianza de Ciudades Saludables y por qué Cali es protagonista en esta red mundial?
Melisa Córdoba: Es una red de más de 70 ciudades en el mundo comprometidas con reducir las enfermedades no transmisibles, como el cáncer y la diabetes, que causan el 70% de las muertes a nivel mundial. Cali, junto a Bogotá y Medellín, es de las ciudades fundadoras hace nueve años. Aquí el enfoque ha sido la alimentación saludable, aprovechando que la ciudad tiene una magnitud importante con más de 330 sedes educativas.

Secretaria Sara, en Cali somos muy de fritos y de mecato. ¿Cómo han recibido los colegios este cambio hacia la comida real?
Sara Rodas: Ha sido un desafío cultural. En el occidente colombiano las muertes por problemas cardíacos son muy altas y están ligadas a hábitos arraigados. Lo que hicimos fue construir sobre lo construido con el decreto ‘Platos’, que busca retirar de forma escalonada los productos ultraprocesados y bebidas azucaradas. Pero no es solo prohibir; es ofrecer alternativas. Ya tenemos la “salchipapa saludable” en las tiendas escolares, donde se procesa el pollo con huevo y harina en lugar de usar embutidos ultraprocesados
Se habla mucho del jugo ‘Maluma’ en las tiendas escolares. ¿De qué se trata esa iniciativa con los tenderos?
Melisa Córdoba: ¡Es un éxito entre los niños! Es un jugo de mango, lulo y maracuyá. Los tenderos se han vuelto creativos. Con la Secretaría de Salud hacemos la “feria del tendero” para intercambiar recetas y esta semana lanzaremos un recetario escolar oficial. El objetivo es que el tendero no vea esto como una pérdida, sino como una oportunidad de ofrecer comida real y tradicional, como la lulada o el pandebono, en lugar de paquetes.

Muchos padres temen que comer sano sea más costoso. ¿Es este un programa para colegios de “estrato alto” o es inclusivo?
Sara Rodas: Ese es el mito que estamos rompiendo con “Escuelas que alimentan futuro”. Comer saludable no tiene que ser más caro; es aprender a usar los mismos alimentos de la canasta familiar de otra forma. Estamos haciendo talleres con padres y cuidadores porque de nada sirve que el niño coma sano en el colegio si en la casa le dan la papa frita con gaseosa. Es una estrategia 360 grados: casa, colegio y el Programa de Alimentación Escolar (PAE)
¿Cómo se asegura que esto no se quede solo en el papel del decreto?
Sara Rodas: Tenemos los Comités de Alimentación Escolar (CAE), donde los mismos niños y padres vigilan lo que se vende. Además, en las instituciones oficiales ya tenemos el 100% de las tiendas vinculadas al proceso y en las privadas estamos cerca del 80%. Si un rector quiere que su colegio sea ejemplo mundial y reciba visitas internacionales de la red Bloomberg, tiene que cumplir con los manuales de convivencia saludables.








