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Octubre, un mes muy caliente

Se le abona al gobierno de don Abelardo la autocrítica al reemplazar al que nombró hace 15 días.

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Poncho Rentería, columnista
Poncho Rentería, columnista | Foto: El País

30 de sept de 2026, 01:18 a. m.

Actualizado el 30 de sept de 2026, 01:18 a. m.

Siguen sonando bombas criminales en el vecino departamento del Cauca; suenan en Ambaló, Totoro y El Patía. No son de un grupo de autores que buscan el poder; esos terroristas gozan matando y dinamitando almacenes, casas y negocios de gentes laboriosas que han trabajado para conseguirlo. Esos terroristas que azotan el Cauca hoy merecen ser dinamitados y, por suerte, el presidente de hoy, Abelardo de la Espriella, no los va a invitar a almuerzos dizque pacifistas como hicieron otros presidentes.

Buenas, buenas, el tema que sacude la opinión pública es la enorme pifia del presidente Abelardo de la Espriella al haber nombrado con enorme chambonearía al nuevo director de Colpensiones, don Carlos René Montoya, un señor cordial, pero ignorante en la rama pensional; por eso, él mismo se destituyó tras una lamentable exposición ante 88 parlamentarios donde demostró que no sabía del tema. Ignoraba en qué lo habían nombrado para manejar una empresa que puede valer 90 mil millones de dólares y no lo digo en pesos colombianos porque no me alcanzan los ceros; son las pensiones de miles y miles de gentes que se pensionaron después de haber trabajado muchos años.

Como estamos rebosantes de Aberlardismo y de aplausos al nuevo presidente y a su señora Ana Lucía Pineda, no es oportuno censurar la chambonada de haber escogido al menos llamado para ocuparlo: Carlos René Montoya, que es experto en minería y explotación de carbón, además de ser muy cordial y con excelente pasado. Por suerte, el presidente Abelardo aterrizó en la sensatez y nombró a la jurídica muy preparada, experta en derecho laboral, Beatriz Eugenia Vélez Vengoechea.

Se le abona al gobierno de don Abelardo la autocrítica al reemplazar al que nombró hace 15 días. Eso no hubiera sucedido con don Gustavo Petro porque él jamás hubiera dado reversa porque su monumental vanidad se lo impedía.

Desde Bogotá miró con pesar que la guerrilla o los cuatreros sigan desatando en el Cauca su tarea criminal. Hoy el Presidente no los invita a almorzar para botar corriente con el pacifismo. Ahora sí podemos confiar en que la pesadilla se termina.

Empresario editorial, exparlamentario por el movimiento cívico 4 años, en la actualidad, columnista El Tiempo, hace 38 años; columnista de El País y revista Aló, hace 33 años; comentarista de televisión hace 32 años, todos vigentes. Es autor de un libro sobre García Márquez, colaborador ocasional de revistas. Reside en Bogotá hace 45 años.

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