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Invitados al banquete del cielo

¿Cómo estoy respondiendo a la invitación que me hace Dios?

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"Aprendemos que Jesús nos quiere a nosotros con un estilo de vida sencillo".
Invitados al banquete del cielo. | Foto: 123rf

11 de oct de 2026, 12:27 a. m.

Actualizado el 11 de oct de 2026, 12:27 a. m.

El evangelio en este domingo nos presenta la parábola del banquete de bodas que ofrece el rey a unos invitados especiales (magnates) por motivo de la boda de su hijo: también encontramos unos invitados comunes, pues según nos recuerda la primera lectura el Rey del universo prepara un festín de manjares suculentos para todos los pueblos. El rey está invitando a celebrar el gozo, la alegría, la fiesta, es decir, nos invita a cosas buenas, a compartir su alegria. Sin embargo, los invitados de honor lo rechazan acudiendo a múltiples compromisos banales, inclusive algunos maltratan a los enviados y hasta los asesinan, aunque el rey haya insistido en participar en el festín. (Mateo 22, 1-14)

El rechazo de los invitados de honor no fue motivo para cancelar el festín, ni posponerlo para los próximos días, al contrario, fue una oportunidad para que cobraran más importancia los invitados comunes, que fueron encontrados en los cruces de los caminos. Sin embargo participaron con toda libertad. Es importante resaltar que participan del festín todo tipo de personas, buenas y malas, justos y pecadores.

Seguidamente encontramos que el rey entra a la sala a saludar a los invitados y se da cuenta de que hay uno que no lleva el traje de fiesta; ¿pero si fueron a buscar a los cruces de los caminos, por qué ahora se hace semejante reclamo?, esto lleva al invitado ser sacado a la fuerza de la fiesta.

Podríamos comparar al rey con Dios, que invita a todos a participar del gozo y la alegría de estar en comunión con Él, pero que es indispensable ser libres en participar de esta gran fiesta y no estar atados a nada ni nadie.

Muchas veces pasa que en la vida cotidiana tenemos tiempo para todo tipo de cosas, pero cuando se trata de Dios, de la iglesia o aquello que tengan referencia, sacamos excusas o las posponemos con tal de no participar. Dios siempre nos invita a lo bueno, no a lo malo.

Sobre este personaje que entra al banquete sin el traje de fiesta y que no dicen el nombre, ninguna referencia, podríamos pensar que se trata de aquella persona que se cierra a la gracia de Dios, es decir a la acción del Espíritu Santo. ¿Cómo estoy respondiendo a la invitación que me hace Dios?

Mensaje escrito por el Arzobispo de Cali y sus obispos auxiliares para los lectores de El País.

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