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Dato mata relato: la verdad de AMSO
Más que buscar una organización y planificación del territorio, el objetivo de AMSO era otro, acceder a los recursos de la sobretasa ambiental, los cuales ascienden aproximadamente a $158.000 millones de pesos para la vigencia 2027.
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17 de oct de 2026, 02:02 a. m.
Actualizado el 17 de oct de 2026, 02:02 a. m.
Por Marco Antonio Suárez, Director General de la CVC.*
El Área Metropolitana del Suroccidente de Colombia (AMSO), integrada por Cali, Jamundí y Puerto Tejada, nació a la vida jurídica el 24 de noviembre de 2024, tras una consulta popular cuya participación fue inferior al 10 % del censo electoral. De los 2.418.096 ciudadanos habilitados para votar, participaron 238.189, y apenas 128.694 votaron a favor de la iniciativa, equivalentes al 5,32 % del electorado habilitado. De los siete municipios que participaron en la consulta, solo tres integran hoy esta figura, uno de ellos, Puerto Tejada, perteneciente al departamento del Cauca. Una configuración que deja por fuera importantes centros agrícolas e industriales de la región, como Palmira y Yumbo.
Más que buscar una organización y planificación del territorio, el objetivo de AMSO era otro, acceder a los recursos de la sobretasa ambiental, los cuales ascienden aproximadamente a $158.000 millones de pesos para la vigencia 2027. Y esto es fácil de deducir toda vez que desde la creación de AMSO han transcurrido casi dos años y no existe ningún proyecto en infraestructura, educación, salud, seguridad, vías, ambiente, porque sencillamente no están funcionando como debería ser, no se cuenta con la infraestructura técnica, administrativa y operativa necesaria para asumir las funciones, entre otras, de autoridad ambiental, todo está en promesas, relatos pero nada concreto y lo más preocupante es que con la sobretasa ambiental de Cali el 50 % se invierte en la zona urbana de la ciudad y el otro 50 % en el resto del departamento del Valle, es decir, que todo este recurso, si llegase a AMSO, se invertiría solo en Cali, Jamundí y Puerto Tejada en el Cauca, despojando de inversión a los restantes 40 municipios del Valle, y a la propia Cali, ya que no existe un plan o proyecto que cambie las condiciones en las materias ya mencionadas.
Y aquí hay un asunto que no podemos pasar por alto: si la CVC sale de las áreas urbanas de Cali y Jamundí, no se van solamente unas oficinas; se van 72 años de historia, de conocimiento del territorio, de experiencia técnica y de intervenciones estratégicas que han contribuido a la gestión ambiental del Valle del Cauca. La CVC no es una institución improvisada. Es una autoridad ambiental con trayectoria, equipos especializados, capacidad operativa y resultados que se materializan en obras de saneamiento, recuperación de ecosistemas, conservación de la biodiversidad y protección de los recursos naturales, por algo somos líderes en materia ambiental en Colombia.
Debilitar una institucionalidad sólida y con resultados no es la salida. Los desafíos ambientales del suroccidente colombiano exigen coordinación entre municipios, departamentos y autoridades ambientales, pero esa articulación no tiene por qué significar el desmantelamiento de capacidades que ya existen ni la fragmentación de una gestión que requiere visión regional y continuidad técnica.
Por eso quienes expresan que AMSO mejorará las condiciones ambientales del río Cauca, construyendo una PTAR en Puerto Tejada están embaucando a la ciudadanía. La carga contaminante de Puerto Tejada es de 303,6 de DBO (Demanda Bioquímica de Oxigeno) y 344,9 SST (Sólidos Suspendidos Totales) tonelada al año, eso al río Cauca no le representa una carga contaminante importante.
Lo que si mejora las condiciones de oxígeno DBO SST del río Cauca, son las plantas de tratamiento construidas por la CVC. Entre ellas se encuentran las plantas de tratamiento de aguas residuales de Yumbo, Florida, Jamundí y dos en Buga, así como los proyectos de Zarzal y Candelaria, previstos para entrar en operación o ser entregados, según el cronograma correspondiente, y la PTAR de Cartago, que se encuentra en construcción.
Estas intervenciones hacen parte de un esfuerzo sostenido por recuperar la calidad del agua y mejorar las condiciones ambientales de la cuenca. A lo que se debe sumar el proyecto de PTAR para Palmira y los diseños en detalle de la segunda fase de la planta de tratamiento de aguas residuales de Cañaveralejo en Cali.
Allí está la verdadera recuperación del río Cauca y no pensar en una PTAR en un municipio que es del Cauca, bajo un argumento técnico que no existe y mucho menos un acueducto también en Puerto Tejada, mejor pensemos en invertir en el Valle.
También es indispensable informar con transparencia sobre las implicaciones económicas para los ciudadanos. Se ha advertido que el esquema de sobretasa ambiental pasaría de una tarifa de 1,5 por mil (con CVC) a una de 2 por mil (con AMSO). Si esa modificación resulta aplicable al predial de los contribuyentes de Cali, representaría un incremento del 33,3 % en ese componente de la tarifa, en un año en que la región se ha visto afectada por un terremoto, lo cierto es que AMSO no está preparada para asumir funciones de autoridad ambiental pero si llegare a recibir los recursos de la sobretasa en las condiciones que tiene sería un cheque en blanco que todos los caleños entregaríamos a una entidad que no sabemos en qué los van a invertir y en pleno año electoral, por eso es que ‘Dato mata relato’.
(*) Profesional en Derecho con más de 25 años de experiencia, con especialización y maestría en Derecho Administrativo y Ambiental. Desde el año 2020 es el Director General de la CVC en propiedad y presidió durante dos años la Junta Directiva de la Asociación de Corporaciones Autónomas Regionales y de Desarrollo Sostenible, Asocars. Actualmente, es miembro de Junta Directiva. Igualmente, es miembro de junta de la Sociedad de Acueductos y Alcantarillados del Valle del Cauca, Acuavalle y de la Empresa de Energía del Pacífico, Epsa, hoy Celsia.
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